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De mi cosecha

De mi cosecha

Las conversiones de un Obispo

Conversaciones de José de Broucker
con Dom Helder Cámara
  
   Selección de A. Sahagún
  
   El semi-fracaso es lo que le he referido de mis ilusiones sobre las posibilidades de movilizar a las instituciones. La esperanza es el descubrimiento de las minorías. No soy yo quien las ha inventado: existen, están ahí, hasta abrir los ojos para verlas. Ahora, hay que hacer comprender que viene el día –y está ya cerca—en que llegará a unir, sin unificarlas a todas esas minorías tan diversas. Y ese día… Perdone que me repita, pero hay ideas que hay que repetir hasta que se hagan convicciones: el día en que se haya dado con la manera de hacer pasar la corriente para unir a las minorías en torno a objetivos prioritarios comunes, se habrá descubierto una fuerza más poderosa que la misma fuerza nuclear.

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Ser santo es vivir la gracia santificante, vivir verdaderamente con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ser uno con los hermanos. Y eso es una obligación de todos.

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   Si encuentras a jóvenes de dieciséis, dieciocho, veinte años, que profesan que la vida es un absurdo y preguntan cuál es el sentido de sus vidas, hazles comprender que perder la alegría de vivir es un signo de vejez precoz. Haz entender a todos, a hombres y a mujeres, cualquiera que sea su edad, que hay antenosotros mil razones para vivir. ¡Es falso pensar que uno ha llegado demasiado tarde a un mundo demasiado viejo, en el que todo está reglamentado, en el que no hay nada que hacer!

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  Sugiere, enseña, persuade: ¡el día en que las minorías del mundo entero se unan para construir un mundo más justo y más humano, aquel día se habrá descubierto, por fin, la potencia nuclear del Amor.

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Conociendo la Revolución Mexicana I

Everildo González Alvarez

El próximo 20 de Noviembre año actual, los mexicanos celebraremos la llamada Revolución Mexicana. El fin del porfiriato, la llegada a la presidencia del país de Francisco I Madero, del Vicepresidente José María Pino Suárez, la traición y asesinato de los dos y la llegada al poder de quien los traicionó: Victoriano Huerta – pocos años después gobernó a México otro Huerta, Adolfo que lo hizo por seis meses cuando Venustiano Carranza fue asesinado y el Congreso lo nombró como interino-.
  
   Se dice que por primera vez en la historia del México independiente se llevaron a cabo elecciones presidenciales confiables y ciertas en las que ganó Madero pero esto no fue del agrado de algunos líderes que anhelaban ese cargo y entonces se escenificaron hechos que ensangrentaron al país.
  
   Para conocer más de La Revolución Mexicana, es conveniente saber un poco de la vida de los protagonistas y en esta parte empezaré por Porfirio Díaz, sí por quien en sus inicios en la política estuvo en contra de la reelección, del enriquecimiento de los gobernantes y de otras prácticas sucias pero, con el paso de los años y ya como gobernante, esas prácticas fueron las que le ayudaron a perpetuarse en el poder, vaya, lo malo que criticaba lo hizo suyo en una lamentable realidad, algo así como actualmente sucede con los partidos políticos que critican una cosa y después en el poder esa práctica la hacen suya, y por eso no avanzamos.
  
   Porfirio Díaz Mori, nació en Oaxaca, entonces provincia de Antequera, la noche del 15 de septiembre de 1830. Era el sexto de siete hijos, concebidos en el matrimonio de José Faustino Díaz y Petrona Mori, quienes se casaron en 1808, cuando el padre de Díaz manejaba los negocios de una empresa de minas y metales de Cinco Señores, San José y El Socorro, en el distrito de Ixtlán. Poco tiempo después, José Faustino se enroló en el ejército insurgente de Vicente Guerrero –—- fue apresado y fusilado a los pocos meses de que Porfirio Díaz naciera, y, se dice que el papá del después dictador intentó rescatar a Guerrero pero fue descubierto y su intento no tuvo éxito, pocos días después Vicente Guerrero fue fusilado—— ., donde fungió como veterinario, y, tras un tiempo, fue nombrado coronel. En 1819, tras once años de matrimonio, la pareja concibió a su primera hija, Desideria. Dos años después nacieron los gemelos Cayetano y Pablo, quienes murieron en la infancia; luego vino el nacimiento de dos mujeres más, Manuela y Nicolasa. En 1830 nació Porfirio, y en 1833, el hermano menor, Felipe Díaz Mori.
  
   En 1835, Porfirio ingresó a la Escuela Amiga, institución educativa controlada por la parroquia de Oaxaca donde aprendió a leer y escribir. Pasaba sus días, jugando con amigos y vecinos del Solar del Toronjo.
  
   Durante las guerras en que se vio envuelto, Díaz se relacionó amorosamente con varias mujeres. La primera y la más conocida de sus aventuras amorosas fue la sostenida con Juana Catalina Romero, durante los años de la Guerra de Reforma.
  
   Cuenta una leyenda que durante la Batalla de Miahuatlán, Díaz se ocultó bajo las enaguas de Juana Catalina. Esta relación duró más allá de la guerra, cuando Díaz ya era presidente y por ello favoreció la zona de Tehuantepec. Un relato popular cuenta que el tren de la ciudad atravesaba por la hacienda de Juana Catalina, y que el presidente saltaba del vagón para visitarla, Otra aventura que Díaz mantuvo fue con la soldadera Rafaela Quiñones, durante toda la guerra de intervención. A principios de 1867 nació la hija de la relación entre Díaz y Quiñones, llamada Amada, quien vivió con su padre hasta 1879 y se quedó en México tras la caída del gobierno porfirista. Finalmente la Quiñones murió en 1962.
  
   El 15 de abril de 1867, Díaz se casó por poder con su sobrina Delfina Ortega de Díaz, tras mediar con el presidente Juárez la disposición para dispensar el parentesco carnal. En 1869 nació su primer hijo, Porfirio Germán, que murió ese mismo año. Dos años más tarde la pareja concibió a unos gemelos, quienes corrieron la misma suerte que su primer hijo. Tras varios años, en 1873 nació el primero de los hijos que llegaría a la edad adulta, Porfirio. El 5 de mayo de 1875 nació la última hija del matrimonio, Luz Victoria, llamada así en honor a la victoria republicana del 5 de mayo de 1862 en Puebla. Ya para estas fechas Benito Juárez se encontraba en el máximo puesto político, el de presidente de México y Porfirio Díaz ya daba señales de estar interesado en suceder a Juárez y se dice que ya entablaba pláticas con personajes del medio tratando de lograr su apoyo. Las ambiciones presidenciales de Porfirio Díaz no eran desconocidas para Juárez, puesto que el presidente notó ciertos detalles en Díaz, como perdonar la vida a una docena de soldados franceses que iban a ser fusilados, así como permitir la salida del país de varios clérigos, miembros del Partido Conservador. En una ocasión en que Juárez regresó a la Ciudad de México, Díaz y varios de sus hombres le estaban esperando a la entrada de la ciudad, Juárez se hizo ver en su carruaje acompañado de su escolta, mientras que Díaz esperaba subir al carro presidencial, Juárez, sin embargo, siguió su paso ignorando al militar oaxaqueño. Sebastián Lerdo de Tejada, tras observar el incidente, acudió a Díaz y le ofreció subir a su carroza. Porfirio aceptó.
  
   Una vez culminada la guerra de intervención francesa, Juárez, que se había amparado en el artículo 128 de la Constitución de 1857 para permanecer indefinidamente en el poder ,convocó a elecciones presidenciales, que se efectuaron el domingo 25 de agosto de 1867. Los resultados finales fueron:
  
   Benito Juárez: 2.344 votos
  
   Porfirio Díaz: 785 votos.
  
   Por lo tanto, el Congreso, a través del presidente de dicho órgano, Manuel Romero Rubio, declaró a Benito Juárez como ganador de las elecciones presidenciales y mandatario constitucional para el período comprendido entre el 1 de diciembre de 1867 y el 30 de noviembre de 1871. El bando oficial fue publicado en las calles de la Ciudad de México, el 23 de septiembre.
  
  
   CONTINUARA….
  
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Poemas de ayer y hoy

Poemas de ayer y hoy

Germán Pardo García III

(1925-1974) 

   Rosario Castellanos es una de las escritoras mexicanas más reconocidas a nivel nacional e internacional. Combinó su labor creadora con la promoción cultural, la docencia, el periodismo y la diplomacia. Incursionó con éxito en la novela, el cuento, la poesía y la dramaturgia. Obras como Balún Canán, Oficio de tinieblas, Álbum de familia o Poesía no eres tú son indispensables en la literatura mexicana, pues dan cuenta de dos aspectos que hasta entonces no habían sido tratados literariamente o se habían trabajado con una perspectiva sesgada: la mujer y lo indígena. La escritora rehuyó las clasificaciones de indigenismo y feminista, pues su literatura abordaba ambas temáticas sin apegarse a un programa de ideas específico y sin idealizar a los personajes. La autora cultivó con empeño y rigor la escritura creativa y periodística: dejó un sinnúmero de colaboraciones en periódicos y revistas. En su época no recibió la atención que merecía, sin embargo, después de su muerte los estudios sobre su obra, el reconocimiento de sus ideas y compromisos, el interés de los lectores por sus libros ha ido en ascenso. Murió en Tel Aviv, mientras ostentaba el cargo de Embajadora de México. Sus restos fueron traídos a la Rotonda de las Personas Ilustres.

Bella dama sin piedad
  
   Se deslizaba por las galerías.
  
   No la vi. Llegué tarde, como todos,
   y alcancé nada más la lentitud
   púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante
   de aria recién cantada.
  
   Ella no. Y era más
   que plenitud su ausencia
   y era más que esponsales
   y era más que semilla en que madura el tiempo:
   esperanza o nostalgia.
  
   Sueña, no está. Imagina, no es. Recuerda,
   se sustituye, inventa, se anticipa,
   dice adiós o mañana.
  
   Si sonríe, sonríe desde lejos,
   desde lo que será su memoria, y saluda
   desde Su antepasado pálido por la muerte.
  
   Porque no es el cisne. Porque si la señalas
   señalas una sombra en la pupila
   profunda de los lagos
   y del esquife sólo la estela y de la nube
   el testimonio del poder del viento.
  
   Presencia prometida, evocada. Presencia
   posible del instante
   en que cuaja el cristal, en que se manifiesta
   el corazón del fuego.
  
   El vacío que habita se llama eternidad.
  
  
   La anunciación
  
  
   I
  
   Porque desde el principio me estabas destinado.
   Antes de las edades del trigo y de la alondra
   y aun antes de los peces.
   Cuando Dios no tenía más que horizontes
   de ilimitado azul y el universo
   era una voluntad no pronunciada.
   Cuando todo yacía en el regazo
   divino, entremezclado y confundido,
   yacíamos tú y yo totales, juntos.
   Pero vino el castigo de la arcilla.
   Me tomó entre sus dedos, desgarrándome
   de la absoluta plenitud antigua.
   Modeló mis caderas y mis hombros,
   me encendió de vigilias sin sosiego
   y me negó el olvido.
   Yo sabía que estabas dormido entre las cosas
   y respiraba el aire para ver si te hallaba
   y bebía de las fuentes como para beberte.
   Huérfana de tu peso dulce sobre mi pecho,
   sin nombre mientras tú no descendieras
   languidecía, triste, en el destierro.
   un cántaro vacío semejaba
   nostálgico de vinos generosos
   y de sonoras e inefables aguas.
   Una cítara muda parecía.
   No podía siquiera morir como el que cae
   aflojando los músculos en una
   brusca renunciación. Me flagelaba
   la feroz certidumbre de tu ausencia,
   adelante, buscando tu huella o tus señales.
   No podía morir porque aguardaba.
  
   Porque desde el principio me estabas destinado
   era mi soledad un tránsito sombrío
   y un ímpetu de fiebre inconsolable.
  
  
   II
  
   Porque habías de venir a quebrantar mis huesos
   y cuando Dios les daba consistencia pensaba
   en hacerlos menores que tu fuerza.
   Dócil a tu ademán redondo mi cintura
   y a tus orejas vírgenes mi voz, disciplinada
   en intangibles sílabas de espuma.
   Multiplicó el latido de mis sienes,
   organizó las redes de mis venas
   y ensanchó las planicies de mi espalda.
   Y yo medí mis pasos por la tierra
   para no hacerte daño.
   Porque ante ti que estás hecho de nieve
   y de vellones cándidos y pétalos
   debo ser como un arca y como un templo:
   ungida y fervorosa,
   elevada en incienso y en campanas.
  
   Porque habías de venir a quebrantar mi shuesos,
   mis huesos, a tu anuncio, se quebrantan.
  
  
   III
  
   Para que tú lo habites quisiera depararte
   un mundo esclarecido de céfiros, laureles,
   fosforescentes algas, litorales sin término,
   grutas de fino musgo y cielos de palomas.
  
  
   IV
  
   He aquí que te anuncias.
   Entre contradictorios ángeles te aproximas.,
   como una suave música te viertes,
   como un vaso de aromas y de bálsamos.
  
   Por humilde me exaltas, Tu mirada,
   benévola, transforma
   mis llagas en ardientes esplendores.
  
   He aquí que te acercas y me encuentras
   rodeada de plegarias como de hogueras altas.
  
   Elegías del amado fantasma
  
   Primera elegía

  
   I
  
   Inclinada, en tu orilla, siento cómo te alejas.
   Trémula como un sauce contemplo tu corriente
   formada de cristales transparentes y fríos.
   Huyen contigo todas las nítidas imágenes,
   el hondo y alto cielo,
   los astros imantados, la vehemencia
   ingrávida del canto.
  
   Con un afán inútil mis ramas se despliegan,
   se tienden como brazos en el aire
   y quieren prolongarse en bandadas de pájaros
   para seguirte adonde va tu cauce.
  
   Eres lo que se mueve, el ansia que camina,
   la luz desenvolviéndose, la voz que se desata.
  
   Yo soy sólo la asfixia quieta de las raíces
   hundidas en la tierra tenebrosa y compacta.
  
  
   II
  
   Allá está el mar que no reposa nunca.
  
   Allá el barco y la vela infatigable,
   los breves edificios de la espuma,
   las olas retumbando y persiguiéndose.
   Allá, en los arrecifes, las sirenas
   con el cabello y la canción flotantes
  
  
  
  
   III
  
   Yo quedaré dormida como el árbol
   al que no abrazan hiedras de amorosa frescura,
   ni coronan los nidos
   ni rasgan su corteza verdes retoños tiernos.
   Y estaré ciega, ciega para siempre
   frente al escombro de un espejo roto.
  
   Si alguna vez me inclino como ahora
   con un ademán trémulo de sauce
   habrá de ser para asomarme en vano
   al opaco arenal que abandonaste.
  
  
  
   Segunda elegía
  
   I
  
   Convaleciente de tu amor y débil
   como el que ha aposentado largamente en sí mismo
   agonías y fiebres,
   salgo purificada y tambaleante,
   al reclamo de calles y patios.
   ¡Qué algarabía de ruidos confusos y de olores
   mezclados!¿Qué agresivo
   desorden de colores esparcidos!
  
   Con los cinco sentidos sellados yo recibo
   en mansedumbre el sol sobre mi espalda.
  
   Las hormigas circulan a mis plantas.
  
   Si alguien me sacudiera despertara
   en un extraño mundo, frágil y húmedo,
   como bañado en lágrimas.
  
  
   II
  
   No es en el costado la herida, ni en las sienes.
   Las manos palparían sin hallarla
   y el que escuche las quejas atiende señas falsas
   y confía en palabras inexactas.
   No es si quiera una herida. Es el cimiento
   roído de gusanos, la escalera
   incompleta y las aguas estancadas.
  
  
   III
  
   Arrullo mi dolor como una madre a su hijo
   o me refugio en él como el hijo en su madre
   alternativamente poseedora y poseída.
   No supe aquella tarde
   que cuando yo decía adiós tú decías muerte.
  
   Ahora no es posible saber nada.
  
   Para dejar caer, rendida, mi cabeza
   busco una piedra lisa por almohada.
   No pido más que un limbo de soledad y hastío
   que albergue mi ternura derrotada.
  
  
  
  
   Tercera elegía
  
  
   I
  
   Como la cera blanda, consumida
   por una llama pálida, mis días
   se consumen ardiendo en tu recuerdo.
   Apenas iluminas el túnel de silencio
   y el espanto impreciso
   hacia el que paso a paso voy entrando.
  
   Algo vibra en mi ser que aún protesta
   contra el alud de olvido
   que arrastra en pos de sí a todas las cosas.
   ¡Ah, si pudiera entonces crecer y levantarme,
   alumbrar com lámpara
   alimentada de tu vivo aceite
   en una hoguera poderosa y clara!
  
   Pero ya nada alcanza a rescatarme
   de la tristeza inerte que me apaga.
  
   Grandes espacios ciernen finas nieblas
   entre tu rostro y los que aquí te borran.
   Tu voz es casi un eco
   y lejos resplandece tu mirada.
  
  
   II
  
   Como queriendo sorprender tu ausencia
   desnuda, abro las puertas de improviso
   y acecho las ventanas entornadas.
  
   Encuentro las estancias desiertas y sombrías
   donde el vacío congela sus perfiles
   ciñéndose a la línea de tu cuerpo.
  
   Es como una profunda y simple copa
   para beber la integridad del llanto.
  
  
   III
  
   Tal vez no estés aquí dominando mis ojos,
   dirigiendo mi sangre, trabajando en mis células,
   galvanizando un pulso de tinieblas.
  
   Tal vez no sea mi pecho la cripta que te guarda.
  
   Pero yo no sería si no fuera
   este castillo en ruinas que ronda tu fantasma.
  
   La casa vacía
  
   Yo recuerdo una casa que he dejado.
   Ahora está vacía.
   Las cortinas se mecen con el viento,
   golpean las maderas tercamente
   contra los muros viejos.
   En el jardín, donde la hierba empieza
   a derramar su imperio,
   en las salas de muebles enfundados,
   en espejos desiertos
   camina, se desliza la soledad calzada
   de silencioso y blando terciopelo.
  
   Aquí donde su pie marca la huella,
   en este corredor profundo y apagado
   crecía una muchacha, levantaba
   su cuerpo de ciprés esbelto y triste.
   (A su espalda crecían sus dos trenzas
   igual que dos gemelos ángeles de la guarda.
   Sus manos nunca hicieron otra cosa
   más que cerrar ventanas.)
  
   Adolescencia gris con vocación de sombra,
   con destino de muerte:
   las escaleras duermen, se derrumba
   la casa que no supo detenerte.
  
   Misterios gozosos
  
  
   13
  
   Señor, agua pequeña,
   sorbo para tu sed
   espera.
  
   Señor, para el invierno,
   alegre,
   chisporroteante hoguera.
  
   Señor, mi corazón,
   la uva
   que tu pie pisotea.
  
  
   16
  
   Heme aquí en los umbrales de la ley.
  
   El mundo que venía como un pájaro
   se ha posado en mi hombro
   y yo tiemblo lo mismo que una rama
   bajo el peso del canto
   y del vuelo un instante detenido.
  
   Nocturno
  
   Me tendí, como el llano, para que aullara el viento.
   Y fui una noche entera
   ámbito de su furia y su lamento.
  
   Ah, ¿quién conoce esclavitud igual
   ni más terrible dueño?
  
   En mi aridez, aquí, llevo la marca
   de su pie sin regreso.



Encuentro con Kazuo Ishiguro

Kazuo Ishiguro es un escritor británico de origen japonés, que escribe en lengua inglesa. Nació en Nagasaki, Japón el 8 de noviembre de 1954, pero a los seis años su familia se trasladó a Londres, allí fijó su residencia y adquirió su nacionalidad. El autor se incorporó completamente a la cultura británica. De los 5 a los 12 años estudió piano. En 1978 se graduó en Lenguas Inglesas y Filosofía por la Universidad de Kent, y en 1978 obtuvo el máster de Escritura Creativa por la Universidad de East Anglia. Comenzó escribiendo guiones para series de TV y pequeños relatos, y después se dedicó a escribir sus novelas.
  
   En sus primeras novelas muestra una psicología de angustia, y se recrea en el recuerdo del pasado. Sus primeros temas son el Japón de la posguerra, el nazismo y los períodos anteriores a la II Guerra Mundial. En sus novelas más recientes selecciona temas insólitos y los maneja de manera muy libre. Encuentro una gran diferencia temática entre sus primeras y sus últimas novelas.
  
   Ishiguro recibió el Premio Nobel de literatura en 2017, además del Premio Brooker, y el Premio Whitbread (otorgado mejor autor novel británico del año). Además ha recibido una infinidad de distinciones. Su obra ha sido traducida a 28 idiomas.
  
   Entre sus novelas más reconocidas están: Pálida luz en las colinas, 1982, Un artista del mundo flotante, 1986, Lo que queda del día, 1989, Los inconsolables, 1995, Cuando fuimos huérfanos, 2000, Nunca me abandones, 2005, El gigante enterrado, 2015, Klara and the Sun, 2021.
  
   La primera novela que leí de él es El gigante enterrado, su última obra, publicada por Editorial Anagrama. La historia está ubicada en la Inglaterra medieval, en un tiempo en el que todavía estaban vivas las leyendas del rey Arturo y el mago Merlín, y podían encontrarse ogros, bestias escalofriantes y dragones.
  
   Es una historia conmovedora de una pareja de ancianos que se lanzan al campo en la búsqueda de su único hijo, en un tiempo en que el aliento de un dragón hembra hechizado por Merlín, borraba la memoria de todos los habitantes de la comarca, con el fin de que olvidaran los horrores de la guerra y el odio entre sajones y bretones.
  
   La segunda novela que leí, Cuando fuimos huérfanos, trata sobre un detective privado que nació en Shanghái, y que fue llevado a Londres cuando desaparecieron sus padres. El joven se desarrolló y se convirtió en profesional, y ya adulto regresó a Shanghái para desentrañar el misterio de la desaparición de sus padres. Es una novela en la que Ishiguro juega con el espacio y el tiempo, relatando escenas imposibles y recreando una realidad flexible.
  
   Mi tercera lectura es una de sus novelas más afamadas, Los inconsolables. Esta obra trata sobre Ryder, un famoso pianista que viaja en una de sus giras a una ciudad del centro de Europa. A su llegada, el músico es recibido por diversos personajes que esperan que les resuelva la vida, y lo llevan a una serie de aventuras que lo alejan cada vez más de su gran concierto. Es una serie de encuentros y desencuentros, en los que también se juega con el espacio y el tiempo, en una realidad completamente ficticia, para nada realista.
  
   Estas novelas, a mi manera de ver, son una serie de divertimentos, en los que Ishiguro deja volar su inmensa imaginación, y conduce al lector por realidades nuevas, familiarizándolo con espacios, personajes y sentimientos completamente ajenos a las expectativas del lector.
  
   Pálida Luz en las Colinas es una de sus primeras novelas. En ella, Etsuko, una mujer japonesa de cincuenta años, que vive en Inglaterra, recuerda momentos de su vida después del suicidio de su hija mayor. Así regresa una y otra vez al Japón de los años cincuenta, en los que comenzaban a recuperarse de los horrores de la guerra y del trauma de la bomba atómica. En ese tiempo, Etsuko vivía en Nagasaki, y relata sus recuerdos de la vida que llevaba con su primer marido y con su suegro. También recuerda con insistencia su relación con una amiga y vecina, Sachiko, que vivía con su hija Mariko en una casa cercana a ella. En esta novela Ishiguro retrata a sus personajes mostrando su adaptación a las nuevas condiciones y el deseo de una vida mejor, en el caso de Sachiko y Mariko, lejos de las ataduras de la rígida tradición japonesa. En la relación entre Etsuko y su hija menor, el autor muestra de una manera hermosa cómo una visión de los hechos del pasado puede ayudar a manejar los problemas del presente.
  
   Para mí ha sido una lectura rica, intensa y entretenida, que me ha permitido viajar con Kazuo Ishiguro por los recovecos de su imaginación.



Cosas de salud

Cosas de salud

Cuál es la dosis recomendada de ajo y por qué comerlo

El ajo tiene muchas propiedades nutricionales, pero ¿cuánto es lo recomendado al día? Esto dicen los expertos
  
   El ajo es uno de los ingredientes esenciales en cualquier tipo de cocina, especialmente la mediterránea, pues da mucho sabor y aroma, además de completar el sabor del platillo de una manera que no se consigue con otra comida.
  
   Más allá de su sabor, el ajo ha sido considerado como un alimento importante por sus diversas propiedades curativas. Varios son los estudios que han verificado esto desde la mirada científica a través de la cual también podemos saber cuáles son las cantidades recomendadas para su consumo por día. Información que vamos a compartirte a continuación.
  
   Las propiedades nutricionales del ajo
   De acuerdo con la Fundación Española del Corazón,el ajo tiene diversas propiedades terapéuticas, por ejemplo, es un gran diurético, depurativo, antiséptico, antibacteriano, entre otros.
  
   Además, una ingesta diaria, o por lo menos constante, según se observó en un estudio realizado por el Instituto de Toxicología de la Universidad de Shandong en China, demostró que el ajo tiene efectos positivos en la reducción del colesterol total y los triglicéridos, especialmente a largo plazo.
  
   Por otro lado, en MedlinePlus, parte del Servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, existe un apartado enteramente dedicado al ajo. En este se señalan varios beneficios más que aporta esta hortaliza, entre ellos la disminución de presión arterial alta, y la reducción del endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis) por mencionar dos de las más destacables.
  
   Pero los beneficios del consumo de ajo no paran ahí, pues este alimento es rico en minerales (la cantidad varía dependiendo de la tierra de cultivo), como el selenio, el potasio, el fósforo, el magnesio, el zinc y el yodo. Además de vitaminas, sobre todo las del grupo B: B1, B3, B6 y pequeñas cantidades de C y E.
  
   Añadido a estas vitaminas y minerales, según la Fundación Española de la Nutrición, por cada 100 gramos de porción comestible de ajo, se pueden obtener: 110 kilocalorías, 5.3 gramos de proteínas, 23 hidratos de carbono, 1.1 gramos de fibra y 0 gramos de colesterol.
  
   ¿Todos lo deberían consumir?
   No todo es miel sobre hojuelas, pues debido a sus propiedades anticoagulantes, el ajo fresco puede aumentar el sangrado. Por ello se recomienda dejar de comerlo por lo menos dos semanas antes de un procedimiento quirúrgico. Y, por esta misma razón, pacientes en tratamientos anticoagulantes deben vigilar su consumo.
  
   MedlinePlus, también recomienda reducir la ingesta diaria de ajo a personas con problemas estomacales o digestivos, pues podría llegar a producir irritación del tracto gastrointestinal.

¿Entonces, cuánto y cada cuánto?
   El ajo, de acuerdo con diversas fuentes médicas especializadas y estudios que se han hecho para comprobar su efectividad para reducir niveles de colesterol en sangre, propiedades diuréticas, antibacterianas y más, puede consumirse diariamente.
  
   Crudo es cuando el ajo transmite de mejor manera sus propiedades. Por lo que un diente de ajo crudo todos los días mejorará de a poco tu vida diaria.
  
   Pero si el sabor del ajo es muy fuerte y lo prefieres en un platillo completo, entonces procura no sobrecocinarlo pues podría llegar a perder varias de sus propiedades. Lo mejor es añadirlo picado o rebanado a la mitad de la cocción del platillo para que mantenga la mayor parte de sus nutrientes.



Pagidivertida

Paulina Camacho Jiménez

NOTITAS
   La educación ya es actividad esencial: ¿qué sabemos del regreso a clases?

   La Secretaría de Salud incluyó a la educación como una actividad esencial, por lo que aun cuando esté el semáforo epidemiológico en rojo, las clases presenciales no se suspenderán.
  
   El retorno a las escuelas tras más de un año y medio de que han estado cerradas por la pandemia de COVID-19.
  
   Se consideran la implementación de una valoración diagnóstica para conocer el avance del aprendizaje y establecer un periodo extraordinario de recuperación, así como facilitar y flexibilizar ingreso, permanencia, tránsito y egreso en los diversos tipos y niveles educativos, para atender y prevenir el abandono escolar.
  
   La educación es una actividad esencial para el correcto desarrollo de la niñez y las juventudes.
  
   Las escuelas deberán seguir los siguientes protocolos:
  
   1. Integrar y activar los Comités Participativos de Salud Escolar (CPSE) en las escuelas de los tipos básico, medio superior y superior, que deberán establecer comunicación con su centro de salud más cercano cuando se requiera.
  
   2. Establecer filtros de salud: en casa, en la entrada de la escuela y en el salón.
  
   3. Lavar las manos con agua y jabón y/o uso de gel antibacterial.
  
   4. Usar el cubre bocas de manera correcta sobre nariz y boca.
  
   5. Mantener la sana distancia.
  
   6. Dar mayor uso a los espacios abiertos.
  
   7. Suspender cualquier tipo de ceremonias o reuniones que concentren a la comunidad escolar.
  
   8. Avisar inmediatamente a las autoridades competentes en caso de que se detecte o se sospeche que alguna persona presente algún signo o síntoma respiratorio relacionado con el virus SARS-CoV-2.
  
   9. Procurar entre las y los educandos y docentes apoyo socioemocional y promover, entre otros, el curso en línea de SEP-SALUD «Retorno Seguro», en climss.imss.gob.mx.
  
   Itzel Guadalupe Herrera Becerril. 12 años
  
  
   CONSEJOS
   No bajes la guardia contra el COVID-19, este virus aún no termina, debemos cuidarnos y obedecer a las medidas que se nos ha estado informando.

tzel Guadalupe Herrera Becerril. 12 años
  
  
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que las noches sin nubes son más frías? Las nubes son como una capa térmica que absorbe el calor del Sol durante el día, así que ayuda a que el calor se mantenga hasta la noche.
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 10 años
  
  
   CHISTES
   – Mamá, mamá, ya me cansé de jugar con Pedrito al rompecabezas
  
   – ¿Y eso por qué Pepito?
  
   – Porque al primer martillazo en la cabeza ya está llorando.
  
   Rosa Elizabeth Ambriz López. 10 años

   HABÍA UNA VEZ

EL JILGUERO TÍMIDO

Entre las aves canoras, el jilguero es el más tímido. A la insinuación de todas siempre respondía:
  
   —Jamás cantaré para ser objeto de burla.
  
   —No temas, jilguerito; canta y verás que nadie se reirá, le decía un perico, y una cotorra agregó:
  
   —Una vez te oí cantar en el bosque y tus gorjeos me embelesaron, ¿por qué no cantas ahora?

 Llegó el ruiseñor y esparció un torrente de arpegios. Pero al notar la apatía del jilguero, le dijo:
  
   —¿Por qué no me acompañas, jilguerito?
  
   La avecilla, avergonzada, le confesó sus temores, a lo cual el ruiseñor respondió:
  
   —Cantes bien o mal, el asunto es tuyo. Si no cantas ni para ti mismo, no eres jilguero ni eres nada.
  
   Mateo Cruz Torres. 10 años
  
   JUGUEMOS A
   Entre estos dos dibujos hay 12 diferencias. Búscalas y rodéalas con un círculo en menos de tres minutos.

   Mateo Cruz Torres. 10 años



De la cocina

Carne de cerdo con almendras

Ingredientes
   • 8 Piezas Bistec de cerdo grueso
   • 2 Cucharadas Aceite de maíz
   • 3/4 Cucharadita Sal con ajo en polvo
   • 2 Cucharadas Perejil fresco picado
   • 1 Taza Almendra tostadas
   • 1 Lata Leche Evaporada
  
   Instrucciones
   Sofríe la carne en el aceite caliente hasta que dore. Reserva.
  
   Licúa la Leche Evaporada con las almendras y la cucharadita de sal con ajo en polvo. Agrega esta preparación a la carne y cocina por 20 minutos a fuego bajo. Retira del fuego.
  
   Espolvorea con el perejil y sirve.
  
   Agregar almendra fileteada para decorar.
  
   Las almendras son fuente de vitamina E, la cual estimula el sistema inmunitario a fin de que éste pueda combatir las bacterias y los virus que lo invaden.
  
   Puedes cambiar las almendras por nueces o cacahuates.