Suplemento Cultural

Contenido

De mi cosecha

De mi cosecha

De mi cosecha

Noche oscura de la subida del Monte Carmelo

San Juan de la Cruz

Selección A. Sahagún

Pasajes selectos de la obra

(Para entrar en la noche del sentido)

Procúrese siempre inclinarse:

No a lo más fácil, sino a lo más dificultoso;

no a lo más sabroso sino a lo más desabrido;

no a lo más gustoso sino antes a lo que da menos gusto;

no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso;

no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo;

no a lo más, sino a lo menos;

no a lo alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciable;

no a lo que es querer algo, sino a no querer nada;

no andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo.

+++

En esta desnudez halla el alma espiritual su quietud y descanso, porque, no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad. Porque cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga.

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Si non credideritis, non inteligeritis (Si no crees no entenderás).

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Porque hasta que los apetitos se adormezcan por la mortificación en la sensualidad, y la misma sensualidad esté ya sosegada de ellas, de manera que ninguna guerra haga al espíritu, no sale el alma a la verdadera libertad para gozar de la unión de su amado.

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De todo se ha de vaciar como sea cosa que puede caer en su capacidad, de manera que, aunque más cosas sobrenaturales vaya teniendo, siempre se ha de quedar como desunida de ellas y a oscuras.

+++

Y así, grandemente se estorba un alma para venir a este alto estado de unión con Dios cuando se hace a alguien entender, o sentir, o perecer, o voluntad, o modo suyo, o cualquiera otra obra o cosa propia, no sabiéndose desasir y desnudar de todo ello.

+++

De donde aquella alma se comunica Dios más que está más aventajada en amor, lo cual es tener más conforme su voluntad con la de Dios, y lo que totalmente la tiene conforme y semejante, totalmente está unida y transformada en Dios sobrenaturalmente.

Everildo

EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ

 

Jonathan, el animal terrestre vivo más longevo del mundo cumplió 192 años

En un rincón de la isla de Santa Elena descansa Jonathan, una tortuga que ha sido testigo de reinados de ocho monarcas británicos, 40 presidentes estadounidenses y 26 entrenadores del Manchester United.

En un rincón tranquilo de la isla de Santa Elena, rodeado de la majestuosidad del Atlántico, se encuentra Jonathan, una tortuga gigante de Seychelles que ha dejado una huella imborrable en la historia de la vida en la Tierra. Este noble reptil ha alcanzado la increíble edad de 191 años, consolidándose como el animal terrestre más longevo registrado. Su vida es un testimonio de resistencia ante el cambio y un recordatorio de la asombrosa longevidad que la naturaleza puede ofrecer.

Un testamento de longevidad

Nacido aproximadamente en 1832, Jonathan ha sido testigo de la evolución del mundo a su alrededor. Se trasladó desde las Seychelles a la isla de Santa Elena en 1882, siendo un adulto completamente desarrollado, lo que significa que ya tenía al menos 50 años en ese momento. La estimación conservadora de su edad sugiere que probablemente sea aún más antiguo de lo que podemos calcular.

Jonathan pertenece a la especie de tortugas gigantes de Seychelles (Aldabrachelys gigantea hololissa) y ha desafiado todas las expectativas al superar la esperanza de vida media de su especie, que se sitúa alrededor de los 150 años. Su longevidad excepcional lo ha catapultado a la posición de la tortuga más longeva de la historia, arrebatando el título a Tu’i Malila (c. 1777-1965) en 2021, otra venerable tortuga radiada que vivió al menos 188 años.

Según su veterinario de toda la vida, Joe Hollins, Jonathan no muestra signos de ralentización. A pesar de haber perdido el olfato y prácticamente la vista debido a las cataratas, su apetito sigue siendo notable. Un equipo dedicado se encarga de alimentarlo a mano una vez a la semana, proporcionándole una dieta fortificante de frutas y verduras que complementa sus calorías y le suministra los nutrientes esenciales para su metabolismo.

«Es extraordinario pensar que este gentil gigante ha sobrevivido a todos los seres vivos de la tierra, incluida, por supuesto, toda la raza humana. Jonathan goza de buena salud y todos los indicios actuales nos hacen albergar esperanzas de que alcance su tercer siglo, si es que no lo ha hecho ya», comentó Joe Hollins para el Récord Guinness.

Un icono de perseverancia

Desde que llegó a Santa Elena hace 141 años, Jonathan ha ocupado su hogar en Plantation House, la residencia del gobernador. Su vida ha sido un compendio de eventos significativos en la historia de la humanidad, desde leyes que cambiaron el curso de la sociedad hasta hitos científicos que transformaron la comprensión del mundo.

Jonathan ha presenciado la aprobación de la Ley de Minas del Reino Unido en 1842, que prohibió el trabajo subterráneo para mujeres y niños. También estuvo presente cuando Charles Darwin publicó El origen de las especies en 1859, así como durante la abolición de la esclavitud en Estados Unidos en 1865, poco más de un siglo antes de que la humanidad pusiera un pie en la luna.

Su asombrosa longevidad ha abarcado los reinados de ocho monarcas británicos40 presidentes estadounidenses y 26 entrenadores del Manchester United. Aunque el mundo a su alrededor ha experimentado cambios vertiginosos, Jonathan ha permanecido prácticamente inalterado, un recordatorio de la duradera estabilidad que la naturaleza puede proporcionar.

La relajada rutina de un gigante anciano

Los días de Jonathan son, según su veterinario, «muy relajados». Le gusta disfrutar del sol, aunque en los días más cálidos prefiere la sombra. En jornadas templadas, extiende su largo cuello y sus patas fuera del caparazón para absorber el calor y transferirlo a su núcleo. Durante los fríos días de invierno, se refugia en el moho de las hojas o entre recortes de hierba, permaneciendo allí cómodamente.

Jonathan comparte su hogar con otras tres tortugas gigantes: David y Emma, que llegaron en 1969 y tienen ambos unos 55 años, y Frederik, que llegó en 1991 y ahora tiene 32 años. Un detalle curioso es que Frederik solía llamarse Frederika, ya que se pensaba que era hembra debido a los persistentes intentos de apareamiento de Jonathan. Sin embargo, más tarde se descubrió que era un macho.

El festín de un centenario

Aunque su vista pueda no ser la misma y sus sentidos se vean mermados, la vida de Jonathan está llena de pequeños placeres. Entre sus alimentos favoritos se encuentran la col, los pepinos, las zanahorias, los cogollos de lechuga, las manzanas y otras frutas de temporada. Siente predilección por los plátanos, aunque a veces estos tienden a «pegársele» en la boca, un detalle encantador que añade un toque de humor a su vida.

El año pasado, en su celebración de cumpleaños, Jonathan disfrutó de una festiva tarta elaborada con algunos de sus aperitivos preferidos, un recordatorio de que, incluso después de casi dos siglos, la vida puede ser dulce.

A punto de alcanzar el increíble hito de tres siglos en la Tierra, Jonathan se encuentra en un estado de salud envidiable. Su longevidad excepcional no solo es un logro biológico asombroso, sino también un símbolo de resistencia y adaptación a lo largo del tiempo.

El legado de Jonathan

En resumen, la vida de Jonathan es un capítulo extraordinario en la historia natural del planeta. Más que un simple reptil, se ha convertido en un símbolo de perseverancia y longevidad. Su legado trasciende las páginas de los libros de historia y se extiende a través de las hojas de su entorno, recordándonos que, incluso en la vida más lenta y pausada, se pueden encontrar lecciones valiosas.

A medida que esperamos que Jonathan continúe su viaje, nos unimos a su equipo dedicado y a la isla de Santa Elena en celebrar la vida de este gentil gigante. Que su tercer siglo esté lleno de sol, sabrosas raciones de frutas y verduras, y la compañía de amigos que han compartido con él los momentos más significativos de su asombrosa existencia. La historia de Jonathan sigue siendo escrita día a día, un testimonio vivo de la extraordinaria capacidad de la naturaleza para desafiar el paso del tiempo.

 evgonal@yahoo.com.mx


Poemas de ayer y hoy

Viviane Nathan

Nace en Montevideo, Uruguay en 1953. A la eda de 9 años se traslada con su padres a Lugano, Suiza, donde cursa parte de sus estudios primarios y secundarios. Termina estos en Panamá, a donde llega en 1967; y aquí escribe sus primeros poermas. Además del Español, domina el italiano, francés e inglés. Reside actualmente en Jerusalén, Israel. Cursó estudios de Publicidad en la Universidad de Panamá. Distinguida con una Mensión Honorífica en el Premio Universidad 1972 por su conjunto de poemas «Un reloj sin horas». Con la obra «Ansiedades de mujer con el rostro a la intemperie» recibió el Premio Guillermo Andreve en el año de 1985, concedido por Editorial Signos.

Confieso

Siento no tener el equipaje
que exigen todas las absurdas circunstancias.
Me excuso por las cien torpezas diarias,
por los errores grandes y chiquitos,
por la bella tontería,
por la cuerda voluntad de mi vergüenza.
Soy aldea pequeña, de diminutos espacios,
selvas y llanuras adornadas
con flores que tiemblan silenciosas.
Soy la dulce respuesta de la pregunta que no nace.

Voy a apagar la luz

Voy a apagar la luz
para quedarme a oscuras con tu rostro,
para inventar de nuevo aquel instante:
Intimidad etérea y fulminante,
piel en la voz,
voz en el canto,
en la mirada…
Voy a apagar la luz
porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
de calcar las ansias y borrar las soledades…
Voy a apagar la luz
para pensar en ti.

Post-data

Ferviente
en los inmensos templos de la vida,
en las calles,
bajo los techos,
por encima del sol
-entre los dedos-.
Tierno.
Sobre el alma: dulce y silencioso.

P.D. Así es mi amor.

Se me antoja

Se me antoja que la vida es hermosa,
sintiéndola entera, profunda
– ilimitada bajo la piel –
se me antoja inventar una manera nueva de decirte mil cosas y
siempre termino
sonriéndote en silencio,
sonriéndome,
sin fin
una sonrisa yo toda vertical.

Final de un poema

Dejaré las notas en su sitio,
miraré más allá de los objetos,
cantaré hacia adentro, como siempre,
lloraré hacia fuera,
tomaré el peso acostumbrado de mi cuerpo,
giraré los pasos:
el futuro es un enigma…
Sentiré no sé qué cosas
y en las cálidas noches de estas tierras
dormiré como muchos,
con los ojos abiertos,
con el alma despierta
y mis pies sólo cubriendo la cama, en silencio.
Yo no sé conjugar los infinitos verbos
del idioma eterno…
No te conozco, compañero.
Mi vida es agradable comparándola con otras,
pero es escasa frente a mis expectativas.
Por eso te cuento
que cruzaré la vereda
y callaré
como siempre,
para que nadie se ría,
para que nadie cuestione,
para que nadie sepa lo sola que me siento.

Mujer todos los días

Una madre puede hacer
todo lo que hace,
no por ser mamá
sino por ser mujer
.

Mamá es una mujer como las otras:
es alegre, tiene canas, se enoja
trata de adelgazar aunque no de a de veras
está enferma
casi no se cuida

mi madre se equivoca
mi mami alguna vez ha sido injusta
lleva sus cuantos errores a la espalda
sus pecadillos por allí escondidos
o deseados

pero mami crió a sus hijos ella sola
y a tres hijos más como a sus propios hijos ella sola
mas era yo tan joven cuando madre quedó sola
que nunca pregunté cómo comimos siempre
y ahora todavía no lo sé
pero tiene que ver con la multiplicación de los pesares.

Ya que es una mujer como las otras
mi madre quiso más de alguna vez
reflorecer su amor
pero los que idolatran el estéril espejo
no entienden
el prodigio
de la transformación del oro en sueños
y si no derrotó en esta batalla
por lo menos a la rabiosa soledad
ya la tiene enjaulada como la bestia horrenda que es
por el claro milagro de los nietos.

Mi mamá nos recibe cuando estamos cansados y caídos
pero no nos convierte las espinas en flores
porque nos enseñó a quitarlas solos
y no es la más clara imagen de Dios sobre la Tierra
no alcanza requisitos para Santa
ni se parece en algo a la Virgen María

sin embargo

mamá puede reír aunque esté triste
madre puede amar aunque ella no sea retribuida
mami puede ayudar aunque ella esté también necesitada
madre puede trabajar aunque haya trabajado
hasta la madrugada/
mamá puede aguantar aunque ya no aguante más.

por eso
mamá es una mujer como las otras
una mujer, sencillamente un ser humano,
le dan derecho a serlo
sus cuidados su ternura su amor por los demás
su aguante para aguantar que ya me habría muerto
y por tanto que es esa mujer
me asombro
me inclino
me acorazo
y no sé cuánto decir
cómo la quiero.

María Teresa Morfín

Guardafaros
Primera parte

En el transcurso de mi vida en el mar me ha tocado conocer a muchos guardafaros y pescadores. Los guardafaros tienen que ser personas muy especiales, ya que pasan la mayor parte de su tiempo en soledad. Se atienden solos, llevando una vida muy austera, ya que sólo tienen lo indispensable para sobrevivir. Algunos saben pescar, pero otros dependen de los víveres que les lleva la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Muchos tienen la enfermedad del sueño, ya que, como no tienen mucho que hacer, pasan buena parte de su tiempo durmiendo. Tienen salarios muy bajos, y a veces les resulta más económico llevarse a las familias a vivir con ellos en la señal.

El primer guardafaro que conocí fue el compadre Pancho, que fue guardafaro de la isla de Enmedio durante muchos años. Don Pancho vivía allí con su esposa y su hija, en una isla frente al poblado de Antón Lizardo, que era un paraíso, con suelo arenoso, su laguna arrecifal y su arrecife, árboles hermosos, algunos llenos de flores, y una buena casa en la que podía vivir cómodamente con su familia. El compadre Pancho tenía un carácter difícil, y si uno iba en plan de desorden, podía ganarse una corretiza con tiros al aire. Don Pancho de repente se desconectaba y comenzaba a mover las manos como si estuviera tirando de una línea para pescar algo. Se dice que cuando era joven y pescaba, los agarró el norte, y su lancha se volcó. Estuvo más de 24 horas flotando entre tiburones hasta que lo encontraron. Fue el único sobreviviente, y desde entonces tenía esas ausencias. Pero era un hombre feliz, y cuando se casó su hija con un pescador de Antón Lizardo, los cuatro se quedaron a vivir en la isla  hasta que lo jubilaron.

Mi primer contacto ya como instructora fue el teniente Jaso, encargado de Santiaguillo. Él  era un hombre bajito, moreno, muy divertido, que recibía a los visitantes con carcajadas, chistes, poemas escatológicos y una visita guiada por todo el faro. Cuando llegamos a Santiaguillo en nuestro primer viaje, él eligió a mi amiga Elena Guzmán como asistente, y la trajo como reina todo el fin de semana, en las muchas actividades que nos organizó. El teniente Jaso se unía al grupo cuando terminaban nuestros buceos, y contaba unos chistes irrepetibles. También actuaba, nos pedía prestados un visor y unas aletas, y con una regla escolar fingía que estaba buceando y cazando monstruos en los fondos marinos. Su especialidad eran los cuentos de fantasmas, y nos tenía hasta las altas horas de la noche encantados y aterrorizados con sus relatos.

Don Pepe fue el segundo guardafaro que conocí en Santiaguillo, cuando todavía lo llamaban El castillo de Drácula. Era un hombre alto, robusto y bonachón, muy bueno para jugar dominó, y muy amable. Era tan buena persona que lo dejaba jugando dominó con las chicas mientras me iba a llenar los tanques. Caras vemos, corazones no sabemos. Cuando llegué a tierra me enteré de que a don Pepe lo tenían castigado en el faro por violador…

Jorge Centeno era un joven muy apuesto, probablemente de mi edad. Yo lo conocí cuando era guardafaro de Santiaguillo, y después me lo encontré cuando lo asignaron a la isla Sacrificios, frente al Puerto. Juntos coordinamos por radio el rescate de varias embarcaciones, cuando llegó una tormenta inesperada a la Anegada de Afuera. Yo fui a refugiarme en Santiaguillo, y estuve en comunicación con Jorge y con el Capi Serrano en Antón Lizardo hasta que llegaron todas las embarcaciones a salvo.

Jorge era muy bueno para arponear, entonces siempre tenía pescado. Cuando terminaba sus labores en el faro se metía al mar, con su equipo básico y su arpón, y cazaba alguna presa para la cena. Era muy común que tuviera la visita de su papá y su hermano. El papá era un señor mayor, rubicundo, de cabello blanco y bigotes de morsa, que se reía de nosotros los chilangos porque nos poníamos colorados con el sol. Todos ellos eran muy amables.

Pepe Puk vivía en el faro con su esposa y sus tres hijos. Los muchachitos tenían 8 y 10 años, y eran analfabetas, porque sus papás no les enseñaban las letras y no había dinero para mandarlos a la escuela. La única manera de sobrevivir con el sueldo de Pepe era viviendo en el faro.

Pepe tenía la costumbre de atrapar algún pescado grande, amarrarlo de las branquias, y tenerlo en engorda en las aguas bajas. Su esposa nos contaba con  horror cómo, en la temporada de nortes, pasaron varios días con vientos huracanados y sólo pudieron comer rubias, tres veces al día, todos los días. Ella veía una rubia y comenzaba con ascos.

Llegó un momento en que no se pudo hacer otra cosa que mandar a los hijos a Veracruz, para vivir con su abuela. No sé cómo era la vida con la abuela, pero supe que el muchachito mayor se neurotizó, y después de bajar del faro tuvo una vida muy triste. Es una pena que estos trabajadores del mar vivan en condiciones tan precarias, que tengan que elegir entre el analfabetismo y el abandono de sus hijos.

Agustín fue el último guardafaro de Santiaguillo. Era un hombre muy alto, amable y tranquilo. Como todos los guardafaros que conocimos, que fueron innumerables en 25 años, cada vez que llegábamos, nos brindaba lo mejor de su hospitalidad. Una de las últimas veces que fui a Santiaguillo, sólo de visita, me encontré a Agustín muy malo de salud. Me contó que había sido una temporada terrible por las tormentas eléctricas. En las paredes de la casa había agujeros enormes ocasionados por los rayos que cayeron. Agustín me contaba que, como todo estaba húmedo en la casa, cuando llegaba la tormenta eléctrica se electrizaba su cama y le daba toques. De esos miedos se enfermó. Cuando bajaron a Agustín pusieron una señal automática, y se acabó el faro de Santiaguillo. Fue cuando salió el decreto de Zona Núcleo, y se prohibió la actividad humana.

En el transcurso de mi vida en el mar tuve la oportunidad de conocer a muchos guardafaros, todos ellos gentes de vocación, muchas veces hijos y nietos de otros guardafaros. Son personas que viven una vida muy austera, apenas con lo indispensable para sobrevivir, y que disfrutan mucho de la compañía de visitantes, que llegamos a invadirlos como si estuviéramos en nuestra casa. Yo no tengo palabras para agradecer a los guardafaros todas sus atenciones, pero sí tengo que decir que habría que ver que tuvieran una vida más amable. El guardafaro de la isla Triángulos, por ejemplo, a 24 horas de navegación de la costa de Campeche, en el centro del Golfo, era enemigo del marino que dejó la Armada para vigilar la isla, y vivían los dos hombres juntos y solos en un espacio habitable de menos de 200 metros de longitud. Cuando estuve con ellos me contaron que el barco de las provisiones llegaba a atrasarse más de dos meses, y que el guardafaro no sabía nada de su esposa, que estaba a punto de dar a luz cuando se subió a la señal. Durante mucho tiempo estuvieron incomunicados, ni siquiera tenían un radio de transistores para escuchar las noticias.

Es una vida muy difícil, y merecerían ser tratados con más consideraciones.

Pero mi guardafaro favorito fue don Salustio Trigos. Don Salustio y su esposa Cecilia eran una pareja ya mayor, y estuvieron en Santiaguillo varios años. Él era brujo, entrenado en Catemaco, y doña Ceci tenía todas las malas mañas que uno pueda imaginar. En el tiempo que los conocí compartían la otra casa del faro con Pepe Puk y su familia, y no se querían nada. Como don Salustio y doña Ceci eran brujos, de la realeza de Catemaco, les hacían todo tipo de cosas a sus vecinos con la idea de ahuyentarlos para que pidieran su traslado.

Don Salustio era un hombre mayor, de estatura mediana, delgado, siempre muy pulcro, y con un gran sentido del humor. Le encantaba platicar, aunque muchas veces yo no entendía bien lo que me estaba contando. Me gustaba mucho que me platicara de sus brujerías, aunque yo no creía nada de lo que me contaba. En algunos de mis viajes me empezó a enseñar sus trucos, por ejemplo, “pisar la imagen” era poner dentro del zapato la fotografía de una persona, con la cara hacia el piso, y ¡a caminar!, con eso podíamos asegurar que le iba a ir muy mal. Otra era, cuando uno quería que alguien no llegara, mandarle un obstáculo. Ponía una tirita de papel con el nombre escrito de la persona debajo de una vela, y la encendía hasta que se quemara totalmente. Entonces esa persona tenía algún problema y no llegaba.

Yo acostumbraba pasar las semanas santas completas en Santiaguillo. Me ponía de muy mal humor cuando tenía que regresar a tierra. En una de esas semanas santas, que estaban don Salustio, doña Ceci, y mi asistente, la buena Julia, me pasaron muchísimas cosas, aunque afortunadamente no tuve nada que lamentar.

Primero se incendió la compresora. Entonces no podíamos bucear, y como había entrado un norte, estaba esperando a que amainara para mandar por otra a Antón Lizardo. Como no había mucho que hacer, mis alumnos se pusieron a asolear en la plataforma sur de la isla, y yo, que venía del agua, entré al baño a cambiarme el traje. Cuando me di cuenta, habían entrado detrás de mí Julia y doña Ceci, que traía una botella con una loción muy apestosa, y unos objetos flotantes, que luego supe que eran colibríes. “Son chupamirtos, para que te persigan los muchachos”, y me comenzaron a embarrar en el cuerpo. Doña Ceci y don Salustio me trataban como si fuera su hija, y para ellos era una preocupación que yo no me casara.

Me las quité de encima con diplomacia, las mandé para afuera, y me dispuse a lavarme cuando escuché un ruido fuertísimo. Era como si se hubiera estrellado en el piso un jarrón chino. Salí corriendo y vi frente a mí a mi querida alumna Lucero Goirand. Se estaba agarrando la pierna. Ella estaba asoleándose también en la plataforma, cuando se desprendió una de las ventanas del faro, y el vidrio le cayó en la pierna. Le hizo una herida de medio muslo a media pantorrilla. Afortunadamente estaba operada de las venas, y no sangró mucho.


Salud

¿Por qué se adormecen las manos mientras duermes?

Si notas que se te adormecen las manos de manera constante, no dudes en acudir al médico para que valore tu situación y te recomiende el mejor tratamiento.

¿Se te adormecen las manos durante la noche, obligándote a despertar? ¿Te ha ocurrido alguna vez sentir un cosquilleo súbito y molesto? ¿Te has preguntado a qué se debe esa sensación extraña?

Esto es algo que puede ocurrir alguna vez; pero, si es recurrente que se te adormecen las manos mientras duermes, es prioritario que acudas a un médico especialista, que te recomiende el mejor tratamiento.

En el presente artículo conoceremos las diferentes causas por las que ocurre este entumecimiento las manos, si hay algún remedio, así como las alternativas naturales a las que puedes recurrir. Aunque siempre debes hacer caso a las prescripciones médicas.

¿Por qué se adormecen las manos?

El adormecimiento de las manos, los calambres y entumecimientos pueden ocurrir por razones no patológicas. Es decir, pueden deberse, simplemente, al hecho de estar en una mala posición e impedir que la sangre fluya con normalidad, por ejemplo.

Pero, en ciertas ocasiones, esta sensación desagradable aparece también en otras zonas del cuerpo, como las piernas o los pies, y sucede por algo que nada tiene que ver con tu posición, como veremos a continuación.

Trabajo repetitivo durante el día

En ocasiones ejercemos una sobrecarga en nuestras muñecas. Por ejemplo, por trabajos manuales y repetitivos como escribir mucho en el ordenador o hacer clic con el mouse, usar tijeras, herramientas, coser, etc.

Estos pueden provocar que los nervios se resientan, manifestándose en sensaciones como hormigueo de la mano. Y es que la flexión y la inflexión continuada de esta parte del cuerpo suele cargarse si la ejercitamos de un modo intenso.

Esto se observado en profesiones en las que se emplea mucho esa zona del cuerpo, como diseñadores, programadores, entre otros. Aunque, el dolor y adormecimiento en las manos aparece en especial por la noche.

Es el momento en que ya no ejercemos ningún movimiento y los nervios y tendones descargan con más intensidad su presión. Tal situación de sobrecarga puede también dar pie a alguna de las patologías que veremos a continuación.

Síndrome del túnel carpiano

Nuestros tres principales dedospulgar, índice y dedo medio tienden a ser los más afectados por el llamado síndrome del túnel del carpiano (STC), según los estudios.

Se trata de un problema asociado al nervio mediano. Una neuropatía periférica que ejerce una presión en nuestra muñeca. Esto provoca que sintamos entumecimiento, así como grandes dolores; incluso, puede hacernos perder la movilidad.

Como consecuencia, se reduce la sensibilidad y se nos adormecen las manos. Tal síntoma se ha demostrado que puede ser producto de este síndrome. Y es por la noche cuando más sentimos su molesto efecto.

Codo de tenista

Se llama así a un padecimiento que sufren las personas que realizan actividadades que sobrecargan la articulación del codo. No solo ocurre en deportistas, sino en diversas actividades y profesiones: mecánicos, albañiles, costureras, entre otras.

En este trastorno, conocido también como epicondilitis lateral, se produce una inflamación de los tendones extensores-supinadores a nivel del epicóndilo lateral.

Deshidratación

Otra de las causas por las que se adormecen las manos es la falta de líquidos en nuestro cuerpo. Reducir la ingesta de líquidos, no reponer agua tras la realización de un ejercicio intenso o diversas alteraciones gastrointestinales, son algunas de las razones de esta deshidratación.

Problemas de circulación

La mala circulación sanguínea no solo se percibe en las varices de las piernas, sino también en sensaciones como hormigueo y entumecimiento de las manos. Las causas pueden ser diversas, e incluyen hábitos como el tabaco y el alcohol.

Deficiencia de vitaminas B

Muchas veces, el mantener una alimentación deficitaria e incorrecta hace que no tengamos el suficiente aporte de vitamina B . Esto ocasiona consecuencias a las que en ocasiones no les damos demasiada importancia. Las asociamos a otras cosas, como al cansancio del trabajo o del día a día, sin comprender que se debe a esta carencia.

Además del hormigueo de las manos o entumecimiento, se puede sentir debilidad muscular generalizada, así como cansancio, somnolencia, palidez de la piel, sensación de taquicardias. Es posible que se trate de un déficit de B12, que guarda una importante relación con el funcionamiento nervioso.

Hernia discal

Otra posible causa de que se adormezcan las manos son las hernias discales, debido a que producen compresión de los nervios. Sobre todo si es en la zona cervical, puede afectar hacia el brazo, las manos y los dedos.

Diabetes

La diabetes puede afectar los nervios, provocando lo que se conoce como neuropatía diabética, la cual provoca síntomas como hormigueos, adormecimiento y pérdida de sensibilidad en los miembros. Aunque es más frecuente los inferiores.

Esclerosis múltiple

La sensación de adormecimiento de los miembros puede ser uno de los síntomas comunes de la esclerosis múltiple, así como la pérdida de sensibilidad en distintas partes del cuerpo.

Como se sabe, esta es una enfermedad del sistema nervioso, que provoca destrucción de las membranas, interrumpiendo los impulsos. Es una patología de cuidado. Por lo tanto, es conviene estar atentos a estas señales.

Reacción a medicamentos o a sustancias

Esto incluye desde reacciones en personas alérgicas por medicamentos, por toxinas de animales (picaduras) y alimentos, hasta el consumo prolongado de drogas u otras sustancias, incluso contaminación por plomo.

Otras patologías por las que se adormecen las manos

Hay diversas patologías en las que pueden manifestarse síntomas como los que hemos mencionado: adormecimiento de las manos, entumecimiento u hormigueo, si bien no necesariamente ocurre esto solo durante las noches o al dormir.

Entre tales patologías se tiene:

  • Herpes zóster
  • VIH/Sida
  • Artritis
  • Amiloidosis
  • Migrañas
  • Hipotiroidismo
  • Enfermedad de Raynaud
  • Neuropatía periférica
  • ACV

Remedios naturales para cuando se adormecen las manos

Alimentos y suplementos

  • Antes de dormir, toma una cucharada de aceite de linaza. Este aceite rico en ácidos grasos esenciales tiene poder antiinflamatorio, gracias a la linamarina. Este remedio actúa en las extremidades, aliviando la sensación de adormecimiento de las manos.
  • Elimina de tu dieta el consumo de sal y de las bebidas acidificantes. Estos productos acentúan la inflamación y la sensación de dolor, aunque no hay evidencias de ello.
  • Mantente bien hidratado, bebe al menos dos litros de agua al día. Puedes hacerte por ejemplo una bebida de caldo alcachofas para beneficiarte de su efecto diurético y depurativoAsí evitarás la retención de líquidos.
  • Es importante que incluyas en tu dieta alimentos con vitamina B12. Estos pueden ayudarte a obtener un aporte adecuado. Además de ello, puedes encontrar en tu farmacia o en tiendas naturales, comprimidos de esta vitamina, pero antes no olvides de consultar a tu médico.

Buenos hábitos

  • Si sueles tener un trabajo manual en el cual te ves obligado a ejercitar durante muchas horas tus manos y muñecas, puedes hacer uso de alguna muñequera compresiva. Te dará una presión adecuada para proteger tus nervios y articulaciones. Así evitarás las temidas sobrecargas.
  • También puedes hacer ejercicios de muñeca de manera habitual. Otra opción son los masajes con algún remedio antiinflamatorio como por ejemplo el árnica.
  • Sumerge tus manos en la pila del baño con agua fresca. Si incluyes cubitos en ella será mucho más efectivo. Aliviarás la presión, la inflamación de los nervios y el dolor. Hazlo antes de ir a dormir y notarás así un pequeño descanso.

¿Debo acudir al médico?

Como vimos, hay algunas causas por las que se adormecen las manos mientras duermes que requieren de especial atención, tales como diabetes y esclerosis múltiples.

Así que no dudes en consultar a un especialista si el hormigueo o adormecimiento son persistentes. Es importante buscar ayuda para descartar posibles patologías.


Pagidivertida

NOTITAS

Cada año, se queman o talan alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo. Con solo mantenerlos vivos, estos bosques nos ayudarían a mitigar el cambio climático.

Los árboles constituyen una tecnología natural increíble. Generalmente llamados los pulmones del planeta, los árboles vivos de los bosques tropicales “inhalan” dióxido de carbono (CO2) del aire. Los bosques sanos limpian el aire y regulan el clima.

Los bosques vivos sostienen la vida: benefician a las personas, a las plantas y a los animales por todo el trabajo invisible que realizan como almacén de carbono. También ayudan a controlar el clima del planeta y las precipitaciones.

Itzel Guadalupe Herrera Becerril

CONSEJO

Cambia definitivamente los focos de bombilla por focos ahorradores.

Daniela Camacho Lumbreras

HABÍA UNA VEZ

La cigarra y la hormiga

Un verano especialmente caluroso, una cigarra descansaba bajo la sombra de un árbol. Se pasaba el día cantando y bailando, mientras su vecina la hormiga iba y venía cargada de comida.

—¿Por qué no descansas conmigo, vecina? —le preguntó la cigarra.

—Si descanso ahora, ¿quién alimentará a mis crías en invierno? Si fuera tú, recogería provisiones.

Pero la cigarra siguió ociosa. Entonces llegó el frío invierno, y la cigarra no encontró alimento. Tiritando, fue a casa de la hormiga a pedirle comida. Pero la hormiga le contestó que apenas tenía provisiones para su familia. Y la pobre cigarra siguió su camino, pero con la lección bien aprendida.

Moraleja: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Alma Cecilia Hernández  Vázquez

CURIOSIDADES DEL MUNDO

¿Sabías que los colmillos de los elefantes nunca dejan de crecer, por lo que unos colmillos enormes son una señal de que un elefante es viejo?

Rosa Elizabeth Ambriz López

HUMOR

-¿Cuál es el baile favorito del tomate?

– La salsa.

-¿Cuál es el colmo de un farmacéutico?

-Que su mujer se llame Remedios.

Aranza Barrera Méndez

JUGUEMOS A

De la cocina

Rosa Elizabeth Ambriz López

TAQUITOS DE ATÚN

Estos taquitos de atún son una de las recetas más fáciles que puedes preparar. Son perfectos si no tienes mucho tiempo para cocinar.

 

INGREDIENTES
  •  20 tortillas de maíz.
  •  4 latas de atún en agua, previamente escurridas.
  •  3 jitomates grandes.
  •  ½ cebolla mediana.
  •  2 chiles serranos en rajas.
  •  4 ramas de perejil.
  •  2 cucharadas de jugo de limón.
  •  ½ litro de aceite 
  •  Sal y pimienta al gusto.

PREPARACIÓN

Inicia por picar finamente la cebolla, jitomate y perejil y reserva en un tazón.

Escurre el exceso de agua de las latas de atún y mézclalo todo junto con las verduras, agrega sal y pimienta al gusto.

Rellena las tortillas de una en una con el atún y sujeta con un palillo de dientes.

En una sartén agrega el aceite y fríe cada taco, hasta que quede crujiente y cuidando que no se quemen. Retira del aceite y escurre en papel absorbente.

Puedes acompañar con la salsa de tu preferencia.

Sirve con guacamole y crema y si gustas un poquito de ensalada verde.

Fácil, rápido y económico. ¡Buen provecho!