La pobreza franciscana sería el tiro de gracia para la Secretaría de Cultura

Especialistas ven con alarma el anuncio presidencial, que se suma al ya castigado presupuesto en el sector; sin embargo, destacan el derroche de recursos en proyectos como Chapultepec

El tránsito de la austeridad republicana al plan de pobreza franciscana en la administración actual fue explicado el 28 de julio por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a los integrantes de su gabinete durante una reunión privada. Con esta estrategia se limitarán al máximo, por ejemplo, los viajes al extranjero y los gastos de operación y lo ahorrado se destinará a los sectores de la población que menos recursos tienen. Las “medidas de austeridad adicionales” que se aplicarán en el gasto público no fueron detalladas por los funcionarios al mando de Programas para el Bienestar y obras estratégicas, pese a que la prensa los cuestionó al terminar la junta. Una de las asistentes fue la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.

La llamada pobreza franciscana ha alertado a investigadores y analistas que ven, en lo particular, a la administración pública del sector cultural como una de las más afectadas. La medida se suma a una caída dramática, que ya se ha documentado, de los recursos del sector. 

Carlos Villaseñor
Consultor 
“Continuará la disminución de acciones y mecanismos para el ejercicio de los derechos culturales que existieron por casi 25 años”

Para Arturo Saucedo, investigador e integrante del Consejo Redactor de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales y una nueva Ley de Cultura para la CDMX, esta caída en el sector cultural se agrava cuando se observan las reasignaciones presupuestales que hicieron del Presupuesto de Egresos Federal de 2004 a 2012: reasignaciones que se triplicaron en ese último año y que alcanzaron 30 mil millones de pesos en un escenario donde el dólar se mantenía en 12 pesos. “En el presente, el presupuesto autorizado para 2022 fue de 15 mil 28 millones de pesos. Estamos a la mitad de lo que había en 2012, pero si consideramos la depreciación del peso (con el dólar oscilando en 20 pesos) hay un decremento real no del 50%, sino del 70%”, dice el analista.

 “Por no mencionar que a esos 15 mil 28 millones de pesos hay que restarles los 3 mil 823 millones de pesos que se le otorgaron al Proyecto Chapultepec Naturaleza y Cultura, un proyecto que dispone de casi un 25 % del presupuesto destinado a Cultura en este año”, complementa Carlos Villaseñor, consultor internacional en políticas culturales que también formó parte del Consejo Redactor hacia una Ley General de Cultura.

La depreciación entre el dólar y un presupuesto ya limitado para el sector —al que se limita más al quitarle un alto porcentaje para el proyecto sexenal cultural más ambicioso—, tienen potencialmente consecuencias agravadas, más allá de las que ya se han visto en esta administración, con la aplicación de la llamada pobreza franciscana. “Continuará la disminución de acciones y mecanismos para el ejercicio de los derechos culturales que existieron (en algunos casos) por casi 25 años, en beneficio de gran parte de las personas que habitan México, no sólo la Ciudad de México”, recapitula Villaseñor.

15,028
millones de pesos 
el presupuesto que se le asignó en el ejercicio 2022 al sector Cultura 

 Y uno de los ejemplos principales que cita es el programa Cultura Comunitaria, que llevó a que la Dirección de Vinculación Cultural contara con un presupuesto de más de 700 millones en 2020 para pasar a 206 millones en 2022, menos de una tercera parte. “No basta facilitar el ejercicio de los derechos culturales a 12 mil niños del país o que Los Pinos alcancen 3 millones de visitantes en tres años”, dice.

Para Antonio Mier, miembro fundador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU) y maestro en economía por el CIDE, el sector Cultura, a nivel operativo, no tiene capacidad para un recorte más. De aplicarse, muy probablemente sería, dice, a los trabajadores de los capítulos 2000 (Materiales y Suministros) y 3000 (Servicios Generales), donde se concentran los empleados eventuales contratados como prestadores de servicios profesionales, actores necesarios para la Secretaría de Cultura “y el trabajo interno en museos, teatros y zonas arqueológicas Ya vivimos una experiencia así en 2020 y no sería justo que volvieran a pasar la navaja de esa manera”.

Un agravante que se subrayará con la pobreza franciscana, según Saucedo, son las atribuciones de las secretarías de Medio Ambiente y Obras Públicas, que deberían financiar proyectos de esta administración, como el teleférico en el Bosque de Chapultepec; “planes que Cultura está financiado. El gobierno de la CDMX debería pagarlo con sus propios recursos. Mientras hay una serie de programas y funciones que sí son plenos de la Secretaría de Cultura, como los del INAH y el INBAL, donde no hay para lo más esencial”.

Villaseñor, Mier y Saucedo coinciden en que la combinación de este excesivo gasto de recursos —el derroche en el Proyecto Chapultepec— con el plan de austeridad será letal para la cultura. “Es un proyecto que nadie pidió y esto ya plantea una desventaja antes de aplicar la pobreza franciscana. Un proyecto que no forma parte de ningún convenio o plan internacional y en el que terminarán gastando 10 mil 335 millones de pesos en toda la administración. El máximo atraco para la cultura que ha habido en la historia reciente de México”.

Del derroche de recursos sirven como ejemplos las protestas de colectivos por la obras que impulsaron dos expresidentes: la Biblioteca Vasconcelos (960 millones de pesos con Vicente Fox) y la Estela de Luz ( mil 200 millones con Felipe Calderón), cifras que no se comparan con el total proyectado, los 10 mil 335 millones para Chapultepec.

3,823
millones de pesos 
 se le dieron del presupuesto de Cultura en 2022 a Chapultepec 

“Se gastan cantidades irracionales de dinero y por otro lado se lanza la simulación de la austeridad franciscana, que será el tiro de gracia para las autoridades que necesitan los recursos que resguardan el patrimonio nacional. Hay convenios internacionales que ha ratificado México y no tienen ni un peso; donde otros países o la UNESCO pusieron dinero y que han desaparecido: las declaratorias de sitios patrimoniales, las declaratorias de diversidad cultural. Vale la pena recordar lo que pasó con el techo del Templo Mayor. La otra parte que hace inviable la austeridad franciscana, la otra parte del atraco es la ya conocida y documentada desaparición de los fideicomisos”, afirma Saucedo.

 Arturo Saucedo
Investigador
“Cultura está financiando (proyectos) que el gobierno de la CDMX debería pagar con sus propios recursos” 

Un ejemplo que sirve a México sobre la gravedad de la pauperización y descapitalización de la cultura es, dice el experto, el incendio del Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro en 2018, que acabó con el patrimonio cultural brasileño. “No se pudo enfrentar justo por las malas decisiones de su gobierno”.

Hay más razones que remarcan los expertos que hacen inviable la pobreza franciscana, “ejemplos que ya son síntomas de la crisis: la vulneración de los derechos laborales de los arqueólogos del INAH, las goteras en el MUNAL”. Una crisis a futuro, coinciden los expertos, podría suceder con el proyecto de la Bodega Nacional de Arte, cuya operación será imposible si se aplican más recortes al sector. “No habrá plazas ni seguros para transportar la obra. Tampoco habrá museografía, pero el gobierno aún no ha dicho cómo va a resolver esto. Sólo quieren inaugurar inmuebles que en el futuro van a ser cascarones. Todo lo que critican de la creación de hospitales en otras administraciones es lo que ahora hacen con el proyecto Chapultepec. ¿Para que hacen nuevos museos si no hay dinero para museografías?”, dice Saucedo y subraya que el Mondiacult será la prueba de cómo México ocultará su mala gestión cultural a la mirada internacional.

Sobre si hay un plan respecto a la austeridad franciscana en la Secretaría de Cultura, el vocero, Manuel Zepeda, dijo que “hasta el momento no se ha recibido instrucción alguna al respecto”. 

Antonio Mier
Integrante del GRECU
“De aplicarse, muy probablemente sería… al trabajo interno en museos, teatros y zonas arqueológicas. Ya vivimos una experiencia así en 2020 y no sería justo”

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