Médicos pasantes, acosados: “Mi maestra me pedía favores sexuales”

Luis aún recibe mensajes y fotos íntimas de ella cuando trabaja hasta tarde

Los primeros dos meses de pasantía, Luis fue el favorito de su maestra por conseguir buenas calificaciones y desempeñarse de forma excelente en sus prácticas, después ella empezó a pedirle favores sexuales a cambio de conseguirle una plaza en el hospital privado donde labora.

“Empezó acercándose a mí para tocarme con el pretexto de que no tenía un lavado de manos correcto antes de entrar a quirófano. Yo con respeto me hacía a un lado, pero lo tomó como un reto y cada vez se me lanzaba más”, comenta en entrevista con EL UNIVERSAL.

Luis, quien lleva dos años comprometido con su novia, le dejó claro a la maestra que no quería tener ninguna relación fuera de lo profesional con ella, pero ignoró sus comentarios.

Los méritos del joven lo han llevado a ganarse un lugar en la clínica, por tanto, la doctora dejó de tener razones para chantajearlo, pero cuando se le presenta la oportunidad, insiste.

“Cuando me quedo tarde a cirugías me manda mensajes en los que me pide que la acompañe a su casa, también fotos íntimas. Si me la encuentro en los pasillos me hace miradas incómodas para sustentar el chisme de que somos novios”, recuerda.

Asegura que este comportamiento se presenta desde la universidad entre hombres y mujeres, justificado muchas veces por las largas jornadas laborales a las que deben someterse o por la complejidad de las materias que cursan.

 “Por las residencias se presenta de forma muy común porque dormimos, comemos y pasamos mucho tiempo juntos. Algunos compañeros se prestan para los romances que se dan de forma natural, pero otros se aprovechan de la situación”, expone.

Dice que lo más pesado se lo llevan sus compañeras, pues desde la universidad ha visto que sus conocidas han tenido que soportar comportamientos irrespetuosos y agresiones para liberar clases o cursos.

“La dificultad de la carrera les ha otorgado [a doctores de mayor rango] autoridad para vejarnos, que aunque no sean sexuales deben ser eliminadas porque nadie debería ejercer su profesión bajo presiones”, dice.

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