“Nuestra singular obra reivindica a los pueblos originarios”: Taller Leñateros, Premio Nacional de Artes y Literatura 2021

El colectivo de 15 artistas mayas que edita libros considerados arte-objeto celebra el galardón, en el área de Artes y Tradiciones Populares

El Premio Nacional en Artes y Tradiciones Populares 2021 es para Taller Leñateros, un colectivo editorial de 15 artistas mayas que radica en San Cristóbal de las Casas (Chiapas) y que desde 1975 ilustra, escribe y edita libros con historias del pueblo maya. Estos libros son considerados arte-objeto que han traspasado fronteras para formar parte de los acervos de bibliotecas como la deEl Colegio de México, Princeton y Yale, y en 2012 fueron reconocidos por la Fundación Ealy Ortiz A.C.

El galardón es considerado como “un sueño”, dicen Petra Hernández y Javier Silverio, integrantes del Taller Leñateros, en entrevista con EL UNIVERSAL. Sin embargo, esta victoria también es un momento agridulce para el Taller, pues no sólo no han podido recuperarse de la crisis económica desatada por la pandemia de Covid-19, sino que se encuentran en medio de un juicio de amparo, pues intentan desalojarlos del inmueble en el que han trabajado desde hace 47 años y que compraron en 1982.

Uno de los objetivos que se planteó Leñateros desde su fundación es la preservación de técnicas mayas antiguas que estaban en vías de extinción, como la producción de papel de fibras naturales. Ahora, en vísperas de su 50 aniversario, los integrantes de este colectivo consideran que se ha logrado con éxito, pues ya hay una generación de aprendices que han tomado un camino similar al suyo y no sólo en México, también han tenido alumnos extranjeros. Sin embargo,  en la década de los 50, el mundo era muy diferente y hoy la comunicación a través de Internet parece inevitable, así como las consecuencias del calentamiento global, cambios a los que “ni modo”, les ha tocado adaptarse con los años, aseguran Hernández y Silverio.

¿Cuál es la situación económica del taller? Sobre todo después de la pandemia.

La situación en estos momentos del Taller es bastante difícil porque en la pandemia cerramos casi ocho meses. San Cristóbal de las Casas es una ciudad turística, pero en esa época no había turistas. Todas las personas del colectivo que estaban dadas de alta en el seguro tuvieron que renunciar porque no teníamos para pagar los impuestos. Habían casi 25 personas, no hubo salarios y muchos compañeros se fueron de mojados a Estados Unidos por la necesidad de un sueldo. Ahorita nosotros no tenemos salarios completos porque no se ha recuperado el turismo por completo. Económicamente no estamos en la bancarrota, pero no tenemos los mismos ingresos de antes. Teníamos pensado editar nuestro último libro que se llama «Mamá Luna, nene Sol» y no tuvimos ni tenemos todavía los fondos económicos como para hacerlo.

Hay un intento de desalojo del Taller Leñateros del edificio en el que trabajan. ¿Qué ha pasado y en qué punto se encuentra esta situación? 

El Taller adquirió en 1982 esta casa. Por miles de circunstancias, quien nos vendió, don Brígido, y los que compramos, no se hizo la escritura,  pero ahí están los documentos donde recibió el dinero. En 2016 falleció el antiguo propietario intestado. Hasta 2017 sus familiares nos demandan desalojar. Contratamos a un abogado y nos dimos cuenta que ellos decían que hicieron un contrato verbal con dos personas de aquí del taller y que ya no querían seguirlo, por lo que teníamos que salirnos. No había dicho contrato, lo demostramos y ganamos la demanda inicial. Estas personas se fueron a segunda instancia y también ganamos porque no pudieron demostrar que había un contrato verbal. No se conformaron y se fueron a un amparo de la Justicia Federal; el juez estableció que teníamos que desalojar en cinco días porque “sí hubo contrato”. Se echó para atrás toditito. El juez federal decía que se habían violado los derechos humanos a estas personas, pero ¿cuáles derechos se violaron? El despacho jurídico que nos asesora interpuso un amparo y ahorita estamos en espera de que se resuelva.

El amparo es por todas las inconsistencias que las autoridades dijeron que se habían cometido durante el juicio, pero no es cierto, todo fue muy consistente, por eso ganamos los dos primeros juicios. Estamos a la espera de que se resuelva este amparo que se promovió. A todas luces se ve la corrupción que hubo.

En medio de este complicado panorama, ¿qué representa para el colectivo haber ganado el Premio Nacional de las Artes?

Representa casi casi un sueño. Hace muchos años ya nos habían propuesto, pero nunca ganamos. Ya decíamos que para qué nos seguíamos postulando. Ahora nos sentimos muy orgullosos, muy valorados, parece ser que las autoridades de cultura de este país se dieron cuenta de lo que muchos nos dicen, que hemos sido pioneros, que hemos sido vanguardia, que nuestra obra es muy singular porque reivindica los elementos de la cultura de México y de nuestros pueblos originarios. Ahora ya muchas personas hacen papel reciclado y nos da mucho gusto. Hay personas que han venido a tomar clases y nos da más gusto saber que pudimos dejar un caminito, que ojalá puedan seguir retomando muchos más artistas, que puedan hacer su obra con papel reciclado y de fibras naturales para ya no tirar más árboles.

¿Cuál creen que haya sido el factor que hizo la diferencia entre las postulaciones de años anteriores y esta vez?

Creemos que, efectivamente, ahora el hecho de que dentro de la administración cultural haya personas que tengan una visión distinta sobre la cultura de nuestros pueblos originarios hizo la diferencia para que se nos otorgara el premio. Yo creo que sí son más sensibles.

A propósito del premio, ¿ya tuvieron oportunidad de hablar con alguna autoridad cultural, la secretaria de Cultura, sobre el desalojo?

No hemos tenido esa oportunidad. Esperemos que nos reciba el señor Presidente.

¿Creen que las nuevas generaciones están interesadas en aprender sus técnicas?, ¿compiten con las redes sociales para poder atraer a los jóvenes?
Nos da mucha alegría que jóvenes y  niños quieran aprender el oficio de hacer papeles.  Teníamos una página de Internet hermosa, pero ya ve cómo es esto de la tecnología: “¡Esto ya no sirve, compre otro!” Es una sociedad consumista brutal. Entonces el programa en el que estaba la página lo desecharon y por eso es que se nos cayó. Es un reto brutal porque efectivamente la gente nos pide nuestro Face, Instagram, cómo contactarnos y pues ni modo, vamos a tener que adaptarnos. Si hay posibilidad sí estaría bueno tener tienda en línea. 

En un mundo con cada vez más tecnología, ¿cuál es su reflexión sobre el trabajo artesanal?

Por desgracia dicen que si está hecho a mano es artesanía. La media de la población dice que lo hecho a mano no vale tanto y prefieren algo industrial, algo que brille. Nosotros consideramos que la mayor vivencia, la mayor experiencia que como seres humanos podemos experimentar, es el poder palpar. El tacto es fundamental para poder apreciar una obra.

Desde su fundación trabajaron con un propósito:  no talar árboles para proteger el ambiente. El clima ha cambiado mucho, ¿la crisis climática los ha afectado de alguna manera?

Un elemento fundamental para nosotros es nuestro padre Sol, si no existiera no se secaría el papel, y ahora vemos cada vez más que ya han cambiado las estaciones del año, ya no son tan marcadas. A ese nivel podemos decir que sí lo resentimos porque cada vez llueve más y ya no hay tanto Sol para que se seque más rápido nuestro papel. 

Lo que también hemos notado es que afortunadamente se ha extendido el conocimiento del Taller y hay más personas que en lugar de tirar los libros, los cuadernos, las hojas, ya lo traen al Taller para reciclarlo. Hasta los archivos que ya tienen en desuso el Poder Judicial nos lo traen para reciclar. Eso nos da un gran aliento todavía.

En sus redes sociales se pude ver que se han sumado al movimiento #NiUnaMenos y hacen uso del lenguaje incluyente¿Qué los motivó a participar en estos movimientos contemporáneos?

Todos los que integramos el taller somos originarias de algún pueblo indígena, por lo que nos interesa muchísimo oír todas las problemáticas del país y el mundo. Tenemos mucha comunicación con otros colectivos directamente inmersos en problemáticas sociales y que nos piden apoyo para hacer carteles y propaganda. Tratamos de conocer más la historia y las reivindicaciones de nuestros propios pueblos, eso nos ha permitido unirnos a estos procesos de lucha.

De la campaña nacional #NiUnaMenos hacemos libretas y una parte de esos recursos se van para el movimiento. 

¿Han notado  cambios en el tema de la reivindicación de las comunidades indígenas? 

Lo hemos visto en este siglo. Apenas en  2011 hubo modificaciones a la Ley en la que se reconoce el derecho a la autonomía de nuestros pueblos. Ahora pensamos, incluso en este gobierno, que  hacen falta todavía más propuestas, más cambios para seguir avanzando. Pensamos que no se puede cumplir al 100% la libre determinación de nuestros pueblos porque cada uno tiene sus dinámicas, se suman a partidos políticos… Es un tema difícil. A veces las leyes son muy bonitas, pero a la hora de querer cumplirlas, no lo hacen. 

¿Un ejemplo de lo que se necesita hacer para seguir progresando? 

Desde lo cultural, pensamos que debería haber más apoyo y recursos por la administración federal y estatal para hacer posible que los miembros de nuestros pueblos tengan mayor oportunidad. Lo vemos a diario,  hay artistas, pero como no hay recursos, no se pueden dedicar a la cultura. Es muy marginal  no poder ofrecer a  nuestros jóvenes esa oportunidad. Ahí está la cultura viva de nuestros pueblos, pero no ha tenido los suficientes apoyos para que se pueda expresar.


En vísperas de su 50 aniversario, ¿ya han pensado cómo lo van a celebrar? 

Sí pensamos que queremos hacer una gran fiesta, juntar a poetas y escritores y que escriban algo, pero con el desalojo y la pandemia no nos hemos puesto en el horizonte los 50 años. Esperemos que también para entonces ya tengamos este libro de «Mamá Luna, nene Sol».

SOBRE EL COLECTIVO

Fue fundado en 1975 por mujeres mayas, impulsadas por la poeta Ámbar Past.

La mayoría de los integrantes son mujeres.

Su taller está en Flavio A. Paniagua 54, en el cerro de las Casas.

Algunos de sus libros son Diccionario de los Leñateros, Bolom Chon, Conjuros y ebriedades, cantos de mujeres mayas, y la trilogía Hechizos y sortilegios del Taller de Leñateros.

Tzotzil, español e inglés son los idiomas en los que publican su obra.

Ningún árbol es talado para crear sus libros. Las hojas están hechas a mano y son de fibras naturales o papel reciclado.

Sus creaciones forman parte de acervos como el del Colegio de México y Yale.

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