Armamento nuclear tiene en vilo a la humanidad

El 26 de septiembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. La nueva amenaza de Rusia de usarlas vuelve más urgente el llamado

Existen dos tipos básicos de armas nucleares: bombas de fisión y de fusión. Aunque la diferencia parecería ser sólo una letra, en realidad hay grandes diferencias entre ellas. En las primeras, también conocidas como bombas atómicas, el núcleo de un átomo se parte en dos por el neutrón. En física nuclear, la fisión es la división de un núcleo en núcleos más livianos; es así que los neutrones impactan dividiendo núcleos atómicos pesados en elementos más ligeros y provocando una reacción nuclear en cadena. Solamente ciertos isótopos de algunos elementos pueden experimentar fisión. El plutonio-239 y el uranio-235 son los isótopos más usados como combustible en armas nucleares.

En las bombas de fusión, también llamadas de hidrógeno o termonucleares, dos pequeños átomos, como los isótopos de hidrógeno, se juntan para formar un átomo más grande. El poderío de este tipo de bombas se basa en la obtención de la energía al fusionarse dos núcleos.

Se considera que las armas nucleares son las más peligrosas de la Tierra. La energía que se libera, crea una bola de fuego que alcanza varias decenas de millones de grados, temperaturas en el mismo rango que las existentes en el centro del Sol. Este tipo de armas pueden destruir una ciudad entera en segundos, causando la muerte a millones de personas por efectos inmediatos o posteriores al ataque; además de poner en peligro a la naturaleza y a las futuras generaciones debido a los problemas que se desencadenan a largo plazo, como los bombardeos de 1945 a Hiroshima y Nagasaki. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las dos armas atómicas —las únicas utilizadas hasta el día de hoy—, dejaron más de 200 mil muertos debido a la radiación y, en décadas posteriores, sumaron 400 mil decesos más.

A pesar de esta cruda lección para la humanidad, hoy en día quedan en el mundo, según informes de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), alrededor de 20 mil armas nucleares en diferentes partes del mundo y se han realizado más de 2 mil ensayos nucleares hasta la fecha. Aunque el número de armas de este tipo se ha reducido 70% desde la Guerra Fría, nueve países poseen más de 17 mil armas nucleares y la mayor parte de ellas son mucho más poderosas que las bombas atómicas que cayeron sobre Japón en 1945.

Las naciones que mantienen arsenales nucleares son: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, China, Corea del Norte e Israel. Las dos primeras naciones de la lista concentran el 92% de este tipo de armas, por eso cualquiera de sus movimientos al respecto son motivo de preocupación. Hace 40 años, los ejercicios militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se estaban volviendo más difíciles de diferenciar de ataques reales y estuvo a punto de desatarse una respuesta nuclear soviética que hubiera comprometido el destino de la humanidad. Las alarmas se han encendido de diferentes formas a lo largo de los años. Si existen las armas, el riesgo de su utilización siempre está presente.

El desarme es la mejor medida de protección contra tales peligros, aunque el logro de este objetivo ha sido un reto complejo, pues muchos países consideran que mantener un arsenal nuclear es una forma de advertencia a sus enemigos sobre el poder latente que mantienen. Tras la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear, en 1968, el debate sobre la destrucción del armamento nuclear ya existente quedó relegado a un segundo plano, pero el problema sigue vigente.

92% de las 20 mil armas nucleares que se estima existen en nueve países, las mantienen EU y Rusia

Un día para salvar al mundo

El 26 de septiembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, una iniciativa impulsada por la ONU con el objetivo de lograr el desarme nuclear a nivel mundial. La primera vez que la ONU tocó el tema del desarme nuclear fue en la primera resolución emitida por la Asamblea General de este organismo en el año 1946. Desde entonces el tema ha sido punto recurrente de discusión, aunque con claroscuros para lograr un desarme total.

Tras la Reunión de Alto Nivel sobre Desarme Nuclear celebrada en las Naciones Unidas el 26 de septiembre de 2013, la Asamblea General adoptó una resolución en la que se hacía un llamamiento a que se iniciaran de forma urgente las negociaciones en el marco de la Conferencia de Desarme para la pronta conclusión de una convención general sobre las armas nucleares por la que se prohibiera la posesión, el desarrollo, la producción, la adquisición, el ensayo, el almacenamiento, la transferencia, el empleo o la amenaza del empleo de armas nucleares y se dispusiera su destrucción inmediata.

De esta forma se declaró el 26 de septiembre como el Día Internacional para la Eliminación Total dedicado a la promoción de este objetivo, entre otras cosas a través del aumento de la conciencia y los conocimientos del público respecto de la amenaza que representan para la humanidad las armas nucleares y la necesidad de su eliminación total; sin embargo el riesgo de una guerra nuclear ha aumentado en los últimos años, ya que Estados Unidos y Rusia abandonaron tratados de control de armas nucleares de larga data. Además, con la reciente invasión de Rusia a Ucrania, las tensiones han crecido y los planes de los rusos son incrementar sus tácticas de guerra en diversos modos. Cabe señalar que ambos países comenzaron a desarrollar nuevos tipos de armamentos nucleares y ampliaron las circunstancias en las que podrían usarlas.

Proyección nuclear

El Programa de Ciencia y Seguridad Global (SGS) de la Universidad de Princeton desarrolló una simulación llamada “Plan A” para estimar las consecuencias potencialmente catastróficas de los planes de guerra nuclear de EU y Rusia. Se estima que habría más de 90 millones de muertos y heridos en las primeras horas del conflicto. El número de muertes y heridos que se producirían en cada fase lo calcularon con base en NukeMap (mapa de armas nucleares), una herramienta interactiva creada por Alex Wellerstein, profesor del Instituto Tecnológico Stevens y especialista en la historia de las armas. Este mapa calcula daños de armas nucleares según su potencia y el lugar donde son lanzadas.

No hay cifras exactas sobre el número de armas que poseen los países con arsenales nucleares pero, según la Federación de Científicos Estadounidenses, Rusia tiene alrededor de 6 mil ojivas nucleares, los dispositivos que desencadenan una explosión nuclear; aunque cifras menos conservadoras elevan la cifra a 8 mil 500 cabezas nucleares, mientras que EU poseería alrededor de 7 mil 700.

La ojiva o cabeza nuclear es un arma de destrucción masiva que forma parte de los misiles intercontinentales. En la actualidad, la diversificación de las plataformas de lanzamiento, así como la de los vectores portadores hacen que se vuelvan más precisos los objetivos de las armas nucleares. La herramienta creada por SGS es una pieza audiovisual de cuatro minutos que se basa en el análisis de las posturas actuales de las fuerzas estadounidenses y rusas con datos combinados respecto a sus objetivos nucleares. Utiliza extensos conjuntos de datos de las armas nucleares actualmente desplegadas, rendimientos de las mismas y sus posibles objetivos. También se hacen proyecciones del orden de batalla para mostrar la evolución del conflicto nuclear.

200
MIL MUERTOS INMEDIATOS
dejaron los bombardeos de 1945 en Hiroshima y Nagasaki

Esta herramienta examina la fase táctica, estratégica y de selección de ciudades para los ataques. Las estimaciones se limitan a muertes por explosiones nucleares y se calcula que las cifras aumentarían significativamente si se suman las cifras de decesos que ocurren por lluvia radiactiva nuclear y otros efectos a largo plazo. Cabe señalar que, a lo largo de su historia, esta institución ha utilizado diferentes tipos de herramientas científicas para evidenciar los peligros de las armas nucleares.

La idea que tenían los científicos sobre la fisión nuclear era la de encontrar fuentes alternativas de energía. No se pensó en un inicio como arma y gracias a este descubrimiento, muchos países del mundo cuentan con reactores de energía atómica y otros inventos que han propiciado, por ejemplo, la exploración espacial. Tal es el caso del generador de radioisótopos, utilizado por las míticas sondas espaciales Voyager para contar con energía eléctrica más allá de dónde llegan los rayos del Sol. La búsqueda de una nueva forma de energía no fue el problema, sino su utilización como arma de destrucción que sigue hipnotizando a muchos.

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