Entrevista

Por Benjamín González Oregel

Nuestro compromiso como michoacanos, es: ¡primero, conocer nuestra cultura y después sacarla a la luz!: Norma Vivian Martínez Flores.

         Zamora, Mich., a 4 de noviembre del 2022.–.   “He vivido muy de cerca nuestra cultura originaria: la amo, la aprecio; y creo que es nuestro deber, aparte de que soy docente, creo que nuestra obligación y nuestro compromiso, como michoacanos, es: primero, conocer nuestra cultura y darla a conocer; transmitirla en el área en la cual nosotros estemos. Bien ha dicho: me encanta nuestra cultura y ¡Debemos de sacarla a la luz!”, indica la maestra Noma Vivian Martínez Flores.

          Autora de la obra Las Parákatas –de la que acabamos de ver la tercera representación, esta vez en el jardín de El Teco–, hace una breve pausa a los saludos y alegres expresiones de agradecimiento por el empeño y niveles alcanzados por el desarrollo de la obra.  

         Versión libre

         –¿Lo que acabamos de ver es un breve resumen de nuestra Mariposa Monarca? — pregunto en cuanto tengo a la mano, a la maestra Norma Vivian Martínez Flores.

         –¡Exactamente! Es una versión libre de lo que es el mito de la Mariposa Monarca; de cómo surge en nuestro Estado, ¿no? Y es el resultado de una investigación que hice de unos textos de El Colegio de Michoacán. Es decir, es parte de literatura, pero está basado en una investigación que se hizo sobre la cosmovisión del pueblo Purhépecha –responde sin falsa modestia.

         Mientras me cuenta, me viene el recuerdo de que, cuando niño, por las calles de mi pueblo, en tiempo de lluvias, sobre todo entre los meses de agosto y septiembre, millones de mariposas descendían del norte y subían al sur –porque en mi tierra, Santiago Tangamandapio, el norte queda en la parte baja y el sur en lo alto, en las montañas de la sierra–, nos dábamos vuelo, armados con ramas en las manos, para cazarlas, cuando volaban en su intento por llegar a las montañas. Ahora, me duele el que no hayamos sabido cuidar eso, debido al uso de los pesticidas, fungicidas y herbicidas que se han utilizado en la agricultura. Esa costumbre, puesta de moda durante la siembra y cultivo de muchos de los productos agrícolas. El uso de los agroquímicos, nos ha afectado mucho. Debemos recordar que nada hay gratuito en esta vida.  

         Nos cantaba pirekuas

         –Maestra, ¿Es usted adoradora de la cultura tarasca?

         –¡Por supuesto! Tengo la dicha de que mi familia paterna es de origen purhépecha. Somos de un pueblo, que está cerca de aquí, que se llama Tiríndaro. Tuve la fortuna de que mi abuelita y mi papá, ambos, hablaron purhépecha. Incluso, de mi abuelita, fue su lengua materna; después aprendió el español; y nos cantaba las pirekuas. En aquel tiempo, el radio no se escuchaba en el pueblo. Entonces, cuando íbamos a visitarla, ella nos amenizaba el rato cantándonos (piezas) purhépechas.

         “He vivido muy de cerca nuestra cultura originaria: la amo, la aprecio; y creo que es nuestro deber, aparte de que soy docente, creo –recalca– que nuestra obligación y nuestro compromiso, como michoacanos, es: primero, conocer nuestra cultura y darla a conocer; transmitirla en el área en la cual nosotros estemos. Bien ha dicho: me encanta nuestra cultura y ¡Debemos de sacarla a la luz!”.

         Riqueza invaluable

         –Si es que tengo algún lector en GUÍA, ¿Qué le diría?

        –Que se adentre en nuestra cultura. ¡Que tenemos una riqueza invaluable! ¡Que es nuestra! Y que, muchas de las veces, está allí, escondida. Digamos, escondida ¿Por qué? Porque nosotros no la buscamos.

         “Al momento en que nosotros conocemos nuestra cultura originaria, nos acercamos a ella, sentimos esa fuerza de nuestro pueblo. Esa fuerza que nos da identidad, que nos ayuda a recobrar estas raíces.

“Porque el pueblo purhépecha era un pueblo trabajador, aguerrido; era un pueblo fuerte, era un pueblo orgulloso en sus valores. Y debemos de retomar esa fuerza, para ser mejores michoacanos, mejores mexicanos, mejores ciudadanos”.

Creo que prevalece el racismo

–Entre quienes nos decimos o sentimos mestizos, ¿cree usted que prevalece el rechazo, el racismo?

–Tristemente, creo que sí. Creo que sí prevalece, porque nuestra cultura original ha sido víctima de mucha discriminación; los hemos hecho a un lado; los hemos hecho sentirse menos. Cuando, en realidad, este territorio es de ellos. Los mestizos, como bien lo dice usted, llegamos a quitarles un lugar que les pertenece. Y creo que, por justicia, debemos darle el justo valor a esa gente, que es igual que nosotros; y que está más en contacto con esta parte de nuestra identidad, como michoacanos; ya que nosotros no la valoramos. Creo que allí, sí tenemos una gran tarea que hacer.

Lo que es de las jóvenes generaciones

–A pesar de que, si mal no recuerdo, solamente 2 cocinas mexicanas están catalogadas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y una de ellas es la de nosotros; la cocina purhépecha. La otra es la chiapaneca. Ambas, curiosamente, están basadas en la milpa: maíz, frijol y calabaza. Reconocimiento parecido ostenta, desde el año del 2010, la Pirekua, cuando fue reconocida como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad; a pesar de que en su práctica e interpretación, los pireris mezclan instrumentos y música de los evangelizadores. De esto, entre otros motivos, deberíamos estar agradecidos quienes nacimos en y habitamos este paraíso llamado Michoacán.

–¡Exactamente! ¡Tiene usted toda la razón! Regreso a lo que le decía: tenemos una riqueza invaluable. Y es triste que la gente extranjera viene, conoce, y se enamora de nuestra cultura. ¡Y nosotros que la tenemos tan cerca, no la conocemos! ¡Y la despreciamos!

         “Bien lo está diciendo usted: nosotros tenemos una labor muy grande, pero también muy hermosa: el darla a conocer. Y que estos mitos, que son nuestros, sean conocidos para que aprendamos a querer lo que en realidad es nuestro; lo que nos pertenece. Y ¿sabe qué? Lo que les pertenece a estas jóvenes generaciones”.

         Agradecimientos, para todos

Adrián Gerardo Hernández Villa, compañero de la autora y quien se gana el pan diario en el mismo instituto, una vez terminada la representación de la obra, en el jardín de El Teco, no cesa en manifestar su agradecimiento “a todas las personas que nos apoyaron en esta representación de Las Parakatas. Un agradecimiento especial para la maestra Norma, que es la autora de este libreto tan genial, que ella sacó de su imaginación.  Como lo estoy también con los papás de los chicos, que nos apoyaron bastante con esta presentación. En realidad, además de los abuelos, que los hay, todos somos parte de esta puesta en escena y se agradece muchísimo el apoyo que nos brindaron”.

Las sombras de la joven noche cubren buena parte del remodelado parque El Teco. Sin embargo, la plancha luce casi llena. Los comerciantes se esmeran al momento de atender a los posibles y hasta eventuales clientes. Padres y abuelos de los muchachos que intervinieron en la escenificación de Las Parákatas, buscan a sus respectivos familiares. Los aromas que salen de los quemadores hacen irresistibles los deseos por probar y degustar lo que en los puestos se ofrece.  Mientras, con amabilidad y cortesía, los docentes del INEDI, atienden a quienes, agradecidos, los saludan.

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