Que nuestra fe se haga obras y nuestras obras nos lleven a la fe: Papa Francisco a rabinos en el Vaticano

Discurso a miembros del seminario rabínico latinoamericano.

 (ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- El viernes 2 de diciembre el Papa recibió a una delegación del Seminario Rabínico Latinoamericano.

El rabino Ariel Stofenmacher, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano «Marshall T. Meyer», entregó al Papa un Proyecto de Cambio Social. El Seminario y la Santa Sede buscarán unirse para renovar la formación educativa en América Latina desde una perspectiva espiritual común, convirtiendo a los líderes laicos y religiosos en agentes de cambio social a través de los centros educativos, de espiritualidad y de los movimientos juveniles.

«Francisco es un referente imprescindible. Por eso vinimos a proponer combinar su espíritu ignaciano con nuestro espíritu hescheliano de modo de encender las almas de miles de personas en nuestra Región, transformándolos en agentes de cambio para combatir los dramas de nuestra era como la indiferencia, la disolución de la patria o de la familia, la creciente conflictividad, el desencanto con la democracia o la anti política, la angustia o la desesperanza de tantos, las epidemias de la ansiedad o de las adicciones o la locura de las nuevas guerras» señaló Stofenmacher.

Recogemos las palabras informales que el Papa dirigió a los participantes en esta audiencia:

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Yo en broma te dije eso, pero es verdad. Cuando uno dice estas cosas de justicia, que los profetas continuamente repiten: lo del huérfano, la viuda, el forastero, el pobre, ¿no es cierto? Te dicen que sos comunista. Y mira, a mí me lo dicen: «Este Papa, en vez de hablar de Dios, está hablando de cosas sociales». Y van juntas: la justicia, la justicia del corazón, en toda la Biblia, es siempre con Dios y con el prójimo. Van juntas. O sea, adorar y servir, adorar y ayudar.

El que solamente ayuda y no adora es un ateo bueno, nada más. El que adora y no ayuda, es un cínico, un mentiroso. Las dos cosas juntas. Y tenemos que luchar por eso, que nuestra fe se haga obras y que nuestras obras nos lleven a la fe. Es un círculo. Me gusta esto que dijiste y tenemos que subrayarlo, ya que el método de malinterpretar las cosas que los agentes de pastoral decimos es el pan nuestro de cada día: nos sacan un pedacito de lo que dijimos, y no todo lo demás; y lo descontextualizan todo.

Y una palabrita pensando en esto de tu bisabuelo, tu abuelo: un crimen no tiene marcha atrás. Podrás perdonar, te podrás resignar, pero la huella queda. Como en una operación, te queda la cicatriz.

A mí me molesta esto de la guerra, me hace sufrir. Hermanos contra hermanos, pero no sólo esta. Pensar que en un siglo hubo tres guerras mundiales: 39-45, 14-18, y esta. Pensar que, si no se hicieran armas durante un año, se acabaría el hambre en el mundo, pues creo que es la industria más grande. Pensar que una guerra se hace cuando un imperio se siente débil, entonces mata para sentirse fuerte y para usar las armas que tiene que vender o dar para hacerlas nuevas. Me hace sufrir ver probar esos drones que estaban dando vueltas por Ucrania. Que son armas nuevas que están probando, a costillas de gente que muere.

Una cultura de la mansedumbre, del hombre justo. ¿Cuál es el hombre justo? Y ahí Jeremías lo expresa muy bien. Contra una cultura de la crueldad, del hombre lobo para el hombre, trabajemos desde nuestra fe, con estos libros sagrados comunes y dando ejemplo de fraternidad.

Les agradezco esta visita, en serio. Además, me trae aires buenos porteños, que se extrañan por aquí. Se lo agradezco desde el alma. Y adelante.

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Un viaje a través de la historia del periódico Guía.

Colegio Fray Jacobo Daciano